La caída de una azucena de la Giralda, provocada por las fuertes rachas de viento de la borrasca Leonardo, ha puesto en alerta a las autoridades y al Cabildo de la Catedral de Sevilla. A pesar del susto, la icónica torre permanecerá abierta al público tras una primera inspección que no reveló otros daños aparentes, aunque se mantendrá un perímetro de seguridad para una revisión más exhaustiva. El incidente ha reavivado el debate sobre el estado de conservación del monumento y la necesidad de acelerar los trabajos de restauración pendientes.
Sevilla amaneció este jueves con una alerta meteorológica roja por fuertes vientos, activada por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). La borrasca Leonardo, que ha azotado la península ibérica, se dejó sentir con especial intensidad en la capital andaluza, donde las rachas superaron los 80 kilómetros por hora. Fue alrededor de las 6:15 horas cuando la Policía Local recibió el primer aviso sobre el desprendimiento de una azucena sureste del remate renacentista de la Giralda.
Emergencias Sevilla movilizó rápidamente a sus equipos para acordonar la zona y garantizar la seguridad de los ciudadanos. Afortunadamente, el suceso no causó daños personales, ya que la caída se produjo en un horario de poca afluencia de público. Sin embargo, la imagen de la azucena desprendida generó preocupación entre los sevillanos y los turistas, que contemplaron con asombro los efectos de la borrasca.
Tres horas después del incidente, el Cabildo de la Catedral de Sevilla emitió un comunicado en el que confirmaba que la Giralda abriría “con normalidad” tras una inspección realizada por los técnicos responsables. Según el comunicado, los técnicos no detectaron “otros defectos aparentes” tras la caída de la azucena, lo que permitió descartar un riesgo inmediato para la estructura del monumento. No obstante, se decidió mantener el perímetro de seguridad hasta que se pueda realizar una revisión más en profundidad con medios auxiliares, como grúas o plataformas elevadoras, para descartar la existencia de peligros ocultos.
El alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, se pronunció sobre el incidente en declaraciones a los medios. Sanz anunció que la Policía Local realizará una inspección de la Giralda utilizando drones “para ver si algún elemento se ha visto perjudicado”. El alcalde aseguró que la inspección se llevará a cabo “cuando el viento amaine”, ya que las condiciones meteorológicas adversas dificultan la realización de trabajos en altura.
La caída de la azucena ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de la Giralda ante fenómenos meteorológicos extremos. El monumento, que data del siglo XII, ha sido objeto de numerosas restauraciones a lo largo de su historia, pero su estado de conservación sigue siendo una preocupación constante para las autoridades y los expertos.
El Cabildo Catedral ha recordado que la azucena desprendida está integrada en el remate renacentista de la Giralda, que actualmente se encuentra pendiente del decreto de la licencia del Ayuntamiento para iniciar su restauración. El proyecto de rehabilitación del cuerpo renacentista de la Giralda fue informado favorablemente por la Comisión Provincial de Patrimonio a finales del pasado mes de octubre, con el objetivo de alcanzar la restauración global de la torre campanario de la Catedral de Sevilla.
La ejecución del proyecto de restauración se basa en los valores culturales del bien objeto de la intervención y se actuará sobre los distintos cuerpos que componen el remate: cuerpo de campanas, cuerpo de las azucenas, cuerpo del reloj, cuerpo de las estrellas, cuerpo de las carambolas, penacho y tinaja. La restauración del remate renacentista es una pieza clave en el plan integral de conservación de la Giralda, que ya ha completado la fase de conservación de las cuatro caras de la torre almohade en 2024.
Mientras tanto, la borrasca Leonardo continúa su avance por la península ibérica, dejando a su paso fuertes vientos, lluvias torrenciales y temperaturas en descenso. La Aemet ha activado avisos amarillos y naranjas en varias comunidades autónomas, incluyendo Andalucía, donde se espera que la borrasca dé un “alivio” a la zona occidental, pero se desplace hacia la zona oriental, “invirtiendo las tornas”.
La Junta de Andalucía ha reabierto los colegios en parte de la región, pero ha mantenido el cierre en las provincias de Jaén, Almería y Granada, así como en los municipios más afectados por las lluvias y los vientos. Las autoridades han instado a la población a extremar las precauciones y a seguir las recomendaciones de los servicios de emergencia.
El incidente en la Giralda ha servido como un recordatorio de la importancia de proteger el patrimonio cultural ante los efectos del cambio climático. Los fenómenos meteorológicos extremos, cada vez más frecuentes e intensos, representan una amenaza para los monumentos históricos y requieren una inversión constante en su conservación y restauración. La Giralda, símbolo de Sevilla y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es un ejemplo de la riqueza cultural que debemos preservar para las futuras generaciones.

