Urabá, principal región bananera de Colombia, se encuentra en estado de emergencia debido a las intensas lluvias que han provocado inundaciones sin precedentes en más de 1,200 hectáreas de cultivos. La situación pone en riesgo la estabilidad de uno de los sectores más importantes de la economía nacional, responsable de una parte significativa de las exportaciones colombianas y la generación de empleo rural. La alerta fue emitida por la Asociación de Bananeros de Colombia (Augura), que advierte sobre la posible pérdida total de las plantaciones afectadas.
La región de Urabá, ubicada en el noroeste del país, concentra la mayor producción de banano en Colombia, con más de 35,000 hectáreas dedicadas a este cultivo. En 2024, la región exportó cerca de 66 millones de cajas de banano, representando la mayor parte de las exportaciones nacionales de este producto, según datos del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA). La importancia del banano para la economía colombiana se refleja en las cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), que indican que las exportaciones del grupo agropecuario, alimentos y bebidas representaron alrededor del 30.05% del total de ventas externas en 2025, posicionándose como el segundo grupo más importante después de los combustibles y productos de industrias extractivas. Dentro de este bloque, el banano representó el 31.5% de las exportaciones totales de alimentos, evidenciando su relevancia estratégica para la balanza comercial y el empleo rural.
La emergencia actual se debe a la saturación hídrica que ha provocado el colapso de los cauces principales de los ríos de la región. Ríos como el Carepa y el Grande se han desbordado, inundando fincas bananeras y manteniendo las plantaciones bajo el agua por más de 96 horas. Esta prolongada inundación está causando daños irreversibles a los cultivos, lo que podría traducirse en pérdidas económicas significativas para los productores y afectar el suministro de banano a nivel nacional e internacional.
Emerson Aguirre, presidente de Augura, ha hecho un llamado urgente al Gobierno nacional para que se reactiven mecanismos de ayuda y líneas de crédito para apoyar a los productores afectados y facilitar la recuperación de las áreas anegadas. Hoy nuestro censo indica más de 1,200 hectáreas inundadas , afirmó Aguirre, destacando la gravedad de la situación. El gremio teme que la falta de apoyo gubernamental pueda llevar a la quiebra a muchos pequeños y medianos productores, lo que tendría un impacto negativo en la economía local y regional.
La situación se complica aún más debido al aumento del nivel del mar, que impide que el agua de lluvia drene hacia el mar Caribe con la rapidez necesaria. Esta combinación de factores está provocando que el agua se estanque en los cultivos, afectando gravemente las plantaciones y dificultando labores clave como la fumigación aérea, esencial para el control de plagas y enfermedades. La imposibilidad de realizar estas labores podría agravar aún más la situación, aumentando el riesgo de pérdidas adicionales.
La emergencia en Urabá se enmarca en una temporada de lluvias atípicamente intensa en todo el país. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) informó esta semana que durante enero las precipitaciones estuvieron un 64.4% por encima de lo habitual en varias regiones, incluyendo Antioquia, Córdoba, Putumayo, Nariño, Caldas, Risaralda, Huila y Boyacá. Esta situación ha generado alertas en diferentes sectores, no solo en el agrícola, sino también en el de infraestructura y transporte.
El gobierno nacional ha anunciado que está evaluando la situación en Urabá y que se están destinando recursos para atender la emergencia. Sin embargo, los productores bananeros exigen una respuesta más rápida y efectiva, que incluya la implementación de medidas de mitigación a largo plazo para prevenir futuras inundaciones. Entre las propuestas se encuentra la construcción de sistemas de drenaje más eficientes, la restauración de los cauces de los ríos y la implementación de prácticas agrícolas sostenibles que permitan reducir el impacto de las lluvias.
La crisis en Urabá también plantea interrogantes sobre la vulnerabilidad del sector agrícola colombiano ante el cambio climático. El aumento de la frecuencia e intensidad de los eventos climáticos extremos, como las lluvias torrenciales, está poniendo en riesgo la seguridad alimentaria y la sostenibilidad de la agricultura en el país. Es fundamental que el gobierno colombiano invierta en investigación y desarrollo de tecnologías y prácticas agrícolas que permitan a los productores adaptarse a los nuevos desafíos climáticos.
Además, es necesario fortalecer los sistemas de alerta temprana y gestión del riesgo de desastres para poder anticipar y responder de manera efectiva a las emergencias. La coordinación entre las diferentes entidades gubernamentales y el sector privado es crucial para garantizar una respuesta integral y eficiente. La situación en Urabá es un llamado de atención sobre la necesidad de tomar medidas urgentes para proteger el sector agrícola colombiano y asegurar su sostenibilidad a largo plazo. La pérdida de cultivos de banano no solo afectaría la economía nacional, sino también el sustento de miles de familias que dependen de este cultivo para su supervivencia.










