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Siria: Fin de la Autonomía Kurda, ¿Paz o Sumisión?

El régimen sirio y los kurdos, que controlan una zona autónoma en el norte de Siria, anunciaron el viernes un acuerdo "global" por el cual las fuerzas y la administración kurdas se integrarán progresivamente en el Estado sirio.

Siria: Fin de la Autonomía Kurda, ¿Paz o Sumisión?

El régimen sirio, ahora bajo el liderazgo del presidente Ahmed al Sharaa tras la conclusión de la guerra civil en diciembre de 2024, y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), que controlaban una zona autónoma en el norte de Siria, han anunciado un acuerdo “global” que marca un punto de inflexión en el conflicto sirio y el futuro de la población kurda en el país. El pacto, revelado simultáneamente por las FDS y la televisión estatal siria, establece la integración progresiva de las fuerzas y la administración kurdas dentro del Estado sirio, poniendo fin a más de una década de autonomía de facto.

Este acuerdo se produce tras una serie de reveses militares significativos para las FDS, que se vieron obligadas a ceder amplias zonas del norte y noreste de Siria al ejército sirio bajo una creciente presión militar. La situación se había intensificado en las semanas previas al anuncio, con la prórroga de un alto el fuego el 24 de enero como un intento de facilitar las conversaciones sobre la integración. El resultado de estas negociaciones es un acuerdo que, si bien evita una confrontación a gran escala, representa un duro golpe a las aspiraciones de autogobierno kurdo.

Los términos del acuerdo detallan el despliegue de fuerzas de seguridad de Damasco en las ciudades de Hasaké y Qamishli, dos de los principales bastiones kurdos. Simultáneamente, las fuerzas kurdas se reorganizarán en tres brigadas que se integrarán dentro del ejército sirio regular. Esta integración, aunque presentada como un paso hacia la reconciliación nacional, implica una pérdida significativa de autonomía para las fuerzas kurdas, que hasta ahora operaban de manera independiente.

La administración autónoma kurda, que había establecido una región autónoma en el norte y noreste de Siria durante la guerra civil (2011-2024), ha visto sus esperanzas de un futuro autogobernado considerablemente disminuidas. Los kurdos, un pueblo sin Estado propio, que se extiende por territorios de Siria, Turquía, Irak e Irán, han buscado durante mucho tiempo un grado de autonomía en Siria, aprovechando el vacío de poder creado por la guerra civil. Sin embargo, el nuevo gobierno sirio, respaldado por Estados Unidos, parece decidido a restablecer el control centralizado sobre todo el territorio sirio.

El papel de Estados Unidos en este proceso ha sido crucial. Inicialmente, Washington apoyó a las FDS en su lucha contra el grupo Estado Islámico (EI), proporcionando entrenamiento, armas y apoyo aéreo. Sin embargo, tras la derrota territorial de EI, la política estadounidense ha evolucionado hacia un respaldo al gobierno de al Sharaa, buscando la estabilidad y la reconciliación nacional en Siria. El enviado especial de Estados Unidos para Siria, Tom Barrack, calificó el acuerdo como una “etapa histórica” en el camino del país hacia la reconciliación, la unidad y la estabilidad, lo que indica un apoyo tácito a la integración kurda en el Estado sirio.

La reacción a este acuerdo ha sido mixta. Elham Ahmed, una alta dirigente de la administración autónoma, expresó su “profunda gratitud a los mediadores”, destacando los esfuerzos de Estados Unidos y Francia para facilitar el acuerdo. Sin embargo, la gratitud expresada no oculta la decepción subyacente por la pérdida de autonomía. Dentro de la comunidad kurda, existen temores sobre la preservación de su identidad cultural y sus derechos políticos dentro de un Estado sirio centralizado.

El acuerdo también plantea interrogantes sobre el futuro de las zonas kurdas restantes, como Kobané, que se encuentra separada territorialmente de la zona autónoma y sigue bajo control de las FDS. La situación en Kobané podría ser similar a la de Hasaké y Qamishli, con el despliegue de fuerzas sirias y la integración de las fuerzas kurdas en el ejército regular.

La comunidad internacional observa de cerca la implementación de este acuerdo. Existe preocupación por el posible impacto en la estabilidad regional y por el respeto de los derechos de la población kurda. Organizaciones de derechos humanos han instado al gobierno sirio a garantizar la protección de los derechos de los kurdos y a evitar cualquier forma de discriminación o represión.

El acuerdo entre el régimen sirio y las FDS representa un cambio significativo en el panorama político sirio. Marca el fin de una era de autonomía kurda y el comienzo de un nuevo capítulo en la historia de Siria. Si bien el acuerdo puede evitar una mayor escalada de violencia, también plantea desafíos importantes para la reconciliación nacional y la protección de los derechos de la población kurda. El éxito de este acuerdo dependerá de la voluntad del gobierno sirio de garantizar la inclusión y la igualdad de todos los sirios, independientemente de su origen étnico o político. La supervisión internacional y el compromiso continuo de Estados Unidos y otros actores clave serán cruciales para garantizar que el acuerdo se implemente de manera justa y equitativa. La estabilidad a largo plazo de Siria dependerá de la capacidad de todas las partes para superar sus diferencias y construir un futuro común basado en el respeto mutuo y la justicia.

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