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San Salvador, El Salvador – La Fuerza Armada de El Salvador (FAS) ha incorporado este jueves a 476 nuevos reclutas, 343 hombres y 133 mujeres, en una ceremonia oficial presidida por el Ministro de la Defensa Nacional, vicealmirante René Francis Merino Monroy. La juramentación de estos jóvenes soldados marca un refuerzo significativo para las operaciones de seguridad pública en el país, específicamente en el marco del Plan Control Territorial impulsado por el Presidente Nayib Bukele.
La ceremonia, celebrada con protocolos militares, simboliza el compromiso continuo del gobierno salvadoreño con la seguridad de sus ciudadanos. Los nuevos soldados se unirán de inmediato a las tareas de seguridad, trabajando en estrecha colaboración con la Policía Nacional Civil (PNC) para mantener el control territorial, combatir la delincuencia y consolidar los avances logrados en materia de seguridad que han posicionado a El Salvador como el país más seguro del hemisferio occidental, según datos oficiales y diversos informes internacionales.
Durante su discurso, el Ministro Merino Monroy enfatizó la importancia de esta incorporación para mantener la seguridad de los salvadoreños. “Nuestro compromiso con la seguridad de los salvadoreños continúa”, declaró el Ministro. “Continuaremos apoyando a la Policía en el combate a la delincuencia”, añadió, destacando que estos 476 jóvenes valientes fortalecerán las operaciones de prevención, disuasión y aprehensión en todo el territorio nacional. El Ministro también subrayó el papel crucial de la FAS en la protección de la población y la defensa de la soberanía nacional.
La integración de estos nuevos reclutas se produce en un contexto de vigencia del Régimen de Excepción, implementado en marzo de 2022 en respuesta al aumento de la violencia atribuida a las pandillas criminales, principalmente la Mara Salvatrucha (MS-13) y Barrio 18. El Régimen de Excepción ha suspendido ciertos derechos constitucionales, como el derecho a la asistencia legal inmediata y el derecho a ser informado sobre los cargos, con el objetivo de facilitar las operaciones policiales y judiciales contra los miembros de las pandillas.
El Plan Control Territorial, que se beneficia directamente de esta nueva incorporación de soldados, se centra en el despliegue estratégico de fuerzas de seguridad en áreas consideradas de alta incidencia criminal. Este plan incluye patrullajes intensivos, controles de identidad, operativos de registro y la implementación de tecnologías de vigilancia para disuadir la actividad delictiva y garantizar la seguridad de los ciudadanos.
La incorporación de estos 476 soldados representa un paso más en la estrategia de fortalecimiento institucional de la Fuerza Armada. La FAS ha invertido en los últimos años en la modernización de su equipamiento, la capacitación de su personal y la mejora de sus capacidades operativas. Esta estrategia busca garantizar que la institución esté preparada para enfrentar los desafíos de seguridad que enfrenta el país y para cumplir con su misión de proteger a la población.
El gobierno salvadoreño ha reportado resultados significativos en la lucha contra la delincuencia desde la implementación del Régimen de Excepción y el Plan Control Territorial. Se han realizado miles de capturas de presuntos miembros de pandillas, se ha incautado una gran cantidad de armas y drogas, y se ha reducido drásticamente el número de homicidios. Según cifras oficiales, El Salvador ha registrado periodos prolongados sin homicidios, un logro sin precedentes en la historia reciente del país.
Sin embargo, el Régimen de Excepción ha sido objeto de críticas por parte de organizaciones de derechos humanos, que denuncian posibles abusos y violaciones de los derechos fundamentales de los detenidos. Estas organizaciones han documentado casos de detenciones arbitrarias, torturas y tratos inhumanos en los centros penitenciarios. El gobierno salvadoreño ha rechazado estas acusaciones y ha defendido la legalidad y proporcionalidad de sus acciones.
La juramentación de los nuevos soldados se produce en un momento en que la seguridad sigue siendo una prioridad para la mayoría de los salvadoreños. Las encuestas de opinión pública muestran un alto nivel de aprobación del gobierno de Bukele y de sus políticas de seguridad. Sin embargo, también existe preocupación por el impacto a largo plazo del Régimen de Excepción en el estado de derecho y en las libertades civiles.
En un incidente relacionado, la PNC capturó en Santa Ana a Luis Alonso Salazar Molina, alias Araña o Verde, un presunto líder de la MS-13. La captura de Salazar Molina es considerada un golpe importante para la estructura criminal de la pandilla en la región occidental del país. Las autoridades continúan llevando a cabo operativos para desmantelar las redes de pandillas y llevar ante la justicia a sus miembros.
La incorporación de estos 476 nuevos soldados es un claro mensaje de que el gobierno salvadoreño está decidido a mantener la seguridad y a proteger a sus ciudadanos. El futuro de la seguridad en El Salvador dependerá de la capacidad del gobierno para mantener el control territorial, combatir la delincuencia y garantizar el respeto de los derechos humanos. La colaboración entre la Fuerza Armada y la Policía Nacional Civil será fundamental para lograr estos objetivos.


