La madrugada del 3 de enero de 2026 quedará marcada como uno de los días más violentos y convulsos en la historia reciente de Venezuela. En medio de la oscuridad y el caos, familias enteras vivieron horas de terror cuando las fuerzas militares de Estados Unidos atacaron objetivos estratégicos en Caracas, en una operación que culminó con la captura del entonces presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
El ataque, que según el gobierno venezolano dejó al menos 100 muertos, incluyó bombardeos sobre el emblemático complejo militar de Fuerte Tiuna, donde residían civiles y se encontraban los principales cuarteles y dependencias castrenses. Testigos presenciales narran el horror que vivieron esa noche, desde los estruendos de las explosiones hasta el caos de la evacuación.
Tomás, un residente de Fuerte Tiuna, recuerda haber sido despertado por las primeras detonaciones a la 1:55 de la madrugada. "Cuando vi el teléfono, decía 'Not signal' y el internet estaba apagado. Sin duda, algo estaba pasando", cuenta. Desde su ventana, observó los misiles impactando en la montaña y cómo cientos de personas huían despavoridas de los edificios.
Por su parte, Carla, que vive en la cercana urbanización Los Próceres, relata haber escuchado "un bombardeo de misiles, uno tras otro" y cómo su apartamento "temblaba, las puertas, las ventanas". "Pensé que íbamos a morir", confiesa.
En el hospital donde trabaja el doctor González, el caos también se apoderó de la situación. Tras organizar quirófanos y equipos médicos, recibieron a los primeros heridos, algunos con quemaduras y heridas "como tipo perdigonazos, con piedras incrustadas en la piel". "Me acordé de las muchas veces que hemos visto esas guerras en el Medio Oriente", lamenta el profesional.
Mientras tanto, en un pueblo del interior de Venezuela, Gregorio recibía la devastadora noticia de que su hijo, un sargento de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, había fallecido en el ataque a Fuerte Tiuna. "Tenía como esquirlas de algo más potente que una bala, porque le arrancó gran parte del abdomen", relata con dolor.
La caída de Maduro, confirmada por el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, puso fin a un régimen que se había mantenido en el poder durante más de dos décadas. Sin embargo, el precio pagado por los venezolanos fue demasiado alto, dejando un saldo trágico de vidas perdidas y familias destrozadas.











