El comisario europeo de Defensa de la Unión Europea, Andrius Kubilius, propuso este domingo la creación de una "fuerza militar europea" poderosa y permanente de 100 mil integrantes como una posible opción para defender al continente de amenazas externas.
Esta propuesta serviría para reemplazar a los efectivos estadounidenses que actualmente están desplegados dentro de Europa. El alto funcionario de origen lituano expresó esta posibilidad después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificara en las últimas semanas los temores entre los países aliados nucleados en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) sobre la real fiabilidad de Washington, al insistir con apoderarse de Groenlandia, territorio que está en poder de Dinamarca.
La idea de una fuerza militar europea no es nueva, sino que ha estado circulando entre los miembros de la OTAN, aunque hasta ahora no se había logrado avanzar demasiado. Sin embargo, las dudas sobre el compromiso de Trump con Europa han impulsado a los países a redoblar esfuerzos para reforzar sus propias capacidades de defensa.
Estados Unidos ha instado a los países europeos a asumir cada vez más la responsabilidad de su propia seguridad y ha planteado la posibilidad de trasladar fuerzas desde Europa para centrarse en la contención de China. Ante este escenario, Kubilius propuso la creación de un "Consejo de Seguridad Europeo" que incluya al Reino Unido y pueda tomar decisiones sobre la defensa del continente con mayor rapidez.
"El Consejo de Seguridad Europeo podría estar compuesto por miembros permanentes clave, junto con varios miembros rotativos", señaló el comisario europeo, según la Agencia France Press.
Kubilius añadió que el primer objetivo de dicho organismo debería ser intentar cambiar la dinámica de la guerra en Ucrania para asegurar que Kyiv no termine perdiendo. Esta propuesta se enmarca en un contexto de creciente preocupación entre los países europeos por la fiabilidad de Estados Unidos como socio estratégico y la necesidad de fortalecer la autonomía estratégica del viejo continente.












