Todas las representaciones políticas de Groenlandia, desde las fuerzas pro-autonomía hasta las independentistas, emitieron un comunicado conjunto para rechazar categóricamente la sugerencia del expresidente estadounidense Donald Trump de anexionar el territorio autónomo danés. Los líderes políticos groenlandeses fueron enfáticos al afirmar: "No queremos ser estadounidenses, no queremos ser daneses, queremos ser groenlandeses".
El documento, firmado por todas las fuerzas del Parlamento de Groenlandia (Inatsisartut), establece de manera inequívoca que "el futuro de Groenlandia debe ser decidido por los groenlandeses" y que este proceso debe desarrollarse "en diálogo con su gente y en base a las leyes internacionales y el Estatuto de Autonomía". Además, subrayan que "ningún otro país puede inmiscuirse en ello".
La declaración conjunta surge como un rechazo directo a cualquier injerencia externa y reafirma la identidad nacional groenlandesa. Los partidos políticos hicieron un llamado para que cese el "desprecio" de Estados Unidos por esta isla ártica, reafirmando su derecho a la autodeterminación.
Esta posición unificada de toda la clase política groenlandesa constituye un posicionamiento histórico en defensa de su soberanía y contra cualquier intento de anexión. Los líderes fueron categóricos al señalar que "el futuro de Groenlandia debe ser decidido por los groenlandeses" y que no aceptarán la intromisión de otros países en este proceso.
Las manifestaciones en Groenlandia, captadas por la Agencia EFE, reflejan el rechazo de la población a la sugerencia de Trump y su determinación por mantener su identidad y autonomía como nación. Groenlandia, con su Estatuto de Autonomía, ha venido fortaleciendo su autogobierno en las últimas décadas, y esta declaración unánime de sus representantes políticos es un claro mensaje de que no permitirán que su futuro sea decidido por potencias extranjeras.












