Desde finales de diciembre, Irán enfrenta una ola de protestas masivas en todo el país, con manifestantes que exigen el fin del gobierno teocrático instaurado tras la Revolución Islámica de 1979. Ante la magnitud de las revueltas, el régimen ha respondido con una brutal represión, dejando un saldo de más de 500 muertos y 10 mil detenidos, según reportes de organismos de derechos humanos.
El apagón cibernético decretado por las autoridades de Teherán, en un intento por invisibilizar la protesta, no ha logrado acallar el clamor de los ciudadanos que siguen llenando las calles. Los manifestantes ondean banderas de la era previa a 1979 y mujeres desafiantes se quitan los velos en señal de rechazo al gobierno teocrático.
Desde el exilio, Reza Pahlavi, hijo del depuesto sha, ha enviado un mensaje de aliento al pueblo iraní, asegurando que "no están solos" y que cuentan con el apoyo del "mundo libre", incluyendo al expresidente Donald Trump, quien ha manifestado su disposición a ayudar a los manifestantes.
Por su parte, el canciller israelí, Gideon Saar, ha pedido a la Unión Europea que declare a la Guardia Revolucionaria de Irán como una organización terrorista, mientras que el primer ministro Benjamin Netanyahu afirma que Irán e Israel volverán a ser aliados.
La Premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, también ha expresado su solidaridad con el "valiente pueblo de Irán", asegurando que "muy pronto, los pueblos de Irán y Venezuela seremos libres".
Ante la escalada de violencia, la comunidad internacional ha condenado enérgicamente la brutal represión del régimen iraní y ha exhortado a las autoridades a respetar los derechos humanos y atender las justas demandas de los manifestantes.












