Berlín, 11 de enero. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, denunció este domingo que Rusia esperó deliberadamente a que llegara el clima gélido para lanzar ataques masivos contra la infraestructura energética y edificios residenciales en Ucrania.
Según Zelenski, en la última semana Rusia ha lanzado más de 1.100 drones, 890 bombas aéreas guiadas y más de 50 misiles, incluido el Oréshnik, contra objetivos que "no tienen absolutamente ningún propósito militar", como la infraestructura energética y los edificios residenciales.
"Se trata de un terror ruso deliberado y cínico, dirigido específicamente contra la población civil", denunció el mandatario ucraniano en la red social X. Zelenski explicó que en muchas regiones la situación sigue siendo difícil tras los ataques rusos contra la infraestructura crítica, que ha dejado sin suministro de electricidad, calefacción y agua a cientos de miles de ucranianos.
El presidente ucraniano señaló que restaurar el suministro implica "un esfuerzo verdaderamente monumental" y volvió a hacer un llamamiento a los socios de Ucrania para que presten "un apoyo estable" al país y a su defensa, además de implicarse decididamente en "una diplomacia coordinada en favor de la paz".
Los ataques rusos contra la infraestructura civil en pleno invierno se producen en un momento en que Ucrania ha logrado importantes avances en el frente, recuperando cientos de kilómetros cuadrados de territorio ocupado por las fuerzas rusas.
Según analistas, los bombardeos masivos de Rusia contra objetivos civiles son una estrategia desesperada por parte del Kremlin para tratar de debilitar la moral de la población ucraniana y forzar una negociación en condiciones más favorables para Moscú.
Sin embargo, los ataques han tenido el efecto contrario, fortaleciendo la determinación de los ucranianos de seguir luchando hasta lograr la victoria final. Zelenski ha reiterado en numerosas ocasiones que Ucrania no negociará hasta que Rusia retire todas sus tropas del territorio ucraniano.












