Las elecciones generales en Birmania han dado un nuevo impulso al poder de la junta militar que tomó el control del país en 2021 tras un sangriento golpe de Estado. En la segunda fase de los comicios, celebrada este domingo en cien municipios, el Partido de la Unión, la Solidaridad y el Desarrollo (USDP), respaldado por los militares, obtuvo casi el 89% de los escaños en juego, replicando así los resultados de la primera etapa.
Estas elecciones, las primeras desde el golpe de Estado, han sido ampliamente rechazadas por la comunidad internacional. Naciones Unidas y los gobiernos occidentales han denunciado la detención de figuras de la oposición y su exclusión de los comicios. Aung San Suu Kyi, la líder depuesta, permanece en prisión y su partido, la Liga Nacional para la Democracia, ha sido disuelto y se le ha prohibido presentarse.
La junta militar, liderada por el general Min Aung Hlaing, espera que estas elecciones escalonadas le den una imagen de legitimidad y le ayuden a volver a la escena internacional, a pesar de las críticas. Más de medio centenar de las 330 divisiones de Birmania se quedará sin votar debido al conflicto armado en curso entre las fuerzas de resistencia étnica y el ejército.
La tercera y última fase de la votación tendrá lugar el próximo 25 de enero en 63 municipios del país. Sin embargo, es poco probable que estos comicios puedan ser considerados libres y justos, dado el férreo control que la junta militar ejerce sobre el proceso electoral.











