Bolivia atraviesa una profunda crisis social y económica por los bloqueos indefinidos que se extienden por todo el país en rechazo al Decreto Supremo 5503, que eliminó la subvención a los combustibles. Después de seis días de protestas, la situación se ha agravado con la ruptura del diálogo entre el Gobierno y la Central Obrera Boliviana (COB), lo que ha derivado en millonarias pérdidas para diversos sectores estratégicos.
Según el último reporte de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), se mantienen 68 puntos de bloqueo en seis de los nueve departamentos del país. La Paz concentra la mayor cantidad, con 24 cortes, seguida por Cochabamba (11), Oruro (10), Potosí (6), Santa Cruz (4) y Beni (2). Pando, Tarija y Chuquisaca son los únicos que no registran bloqueos hasta el momento.
El conflicto se profundizó luego de que la COB decidiera romper el diálogo con el Gobierno, a pesar de que en días previos se había mencionado la posibilidad de modificar o derogar parcialmente varios artículos del decreto. El Ejecutivo había propuesto cambiar 35 artículos, pero esta oferta fue rechazada por el ente sindical.
Las consecuencias económicas de los bloqueos ya se hacen sentir con fuerza. El sector empresarial alertó que las pérdidas acumuladas alcanzan los 600 millones de dólares, una cifra que seguirá aumentando mientras persistan las medidas de presión. La Cámara Nacional de Industrias (CNI) advirtió que el cierre de rutas afecta la producción, el transporte de mercancías y el abastecimiento de insumos estratégicos, y pidió a las partes retomar el diálogo.
Uno de los sectores más golpeados es el turismo. La Cámara de Operadores de Turismo Receptivo exigió el levantamiento inmediato de los bloqueos y reclamó al Gobierno acciones urgentes para proteger al sector. Incluso se tuvieron que realizar operativos para rescatar a turistas que quedaron atrapados en distintos puntos del país, entre ellos en la región del Salar de Uyuni.
Asimismo, el Ministerio de Salud denunció agresiones, amenazas y chicotazos contra personal sanitario y choferes de ambulancias durante los operativos de evacuación de pacientes. La ministra Marcela Flores afirmó que las ambulancias fueron retenidas y golpeadas en los puntos de bloqueo, incluso cuando se trasladaba a personas con enfermedades de base, mujeres embarazadas y niños en estado crítico.
Flores también alertó sobre bloqueos que impiden el tránsito de camiones con oxígeno medicinal, un insumo vital para los hospitales. La CNI señaló que impedir el paso de cisternas con oxígeno y medicamentos pone en riesgo la vida y la salud de miles de personas.
Ante este panorama, Bolivia enfrenta un conflicto que ya no es solo político y social, sino también económico y humanitario. Con el diálogo suspendido, las rutas cerradas y los sectores estratégicos afectados, la situación en el país se torna cada vez más compleja y preocupante.












