La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, estaría evaluando la posibilidad de disolver la Cámara Baja del Parlamento a finales de este mes de enero y convocar elecciones generales anticipadas en febrero, según han señalado su socio de coalición, dirigentes del partido gobernante y medios locales.
Esta decisión se da en un contexto de elevados índices de aprobación de Takaichi, quien asumió el cargo en octubre convirtiéndose en la primera mujer en liderar el Gobierno japonés, así como de tensiones económicas y una mayoría parlamentaria muy ajustada.
Diversos periódicos japoneses han informado que Takaichi estaría valorando disolver la Cámara Baja al inicio de la próxima sesión ordinaria del Parlamento, prevista para el 23 de enero, con el objetivo de celebrar elecciones generales el 8 o el 15 de febrero. Desde el Partido Liberal Democrático (PLD), principal fuerza de la coalición gobernante, consideran este escenario cada vez más probable.
Según encuestas realizadas en diciembre de 2022, el respaldo al Ejecutivo de Takaichi se sitúa en torno al 70%, lo que reforzaría la idea de convocar elecciones anticipadas para consolidar el poder de la coalición. Esto es especialmente relevante teniendo en cuenta que el PLD y sus aliados cuentan con una mayoría mínima en la Cámara Baja, sostenida además por el apoyo de tres legisladores independientes, mientras que siguen en minoría en la Cámara Alta.
Desde la oposición, el líder del Partido Democrático Constitucional, Yoshihiko Noda, ha asegurado que su formación ya se encuentra en "modo electoral" y ha dado por muy probable una disolución parlamentaria el 23 de enero, anticipando una campaña intensa si el Gobierno da ese paso.
Pese a las especulaciones, Takaichi ha evitado confirmar sus planes, señalando que su prioridad más inmediata es garantizar la rápida ejecución del presupuesto suplementario y lograr que la ciudadanía perciba cuanto antes los efectos de las políticas económicas y de alivio frente a la inflación. No obstante, ha apuntado que estaría evaluando cómo un adelanto electoral podría afectar a los debates presupuestarios del próximo ejercicio fiscal.
Mientras tanto, el debate político se ha trasladado también a los mercados, donde las informaciones sobre un posible adelanto electoral han ocasionado que el yen se debilite hasta mínimos no vistos desde enero de 2025, haciendo saltar las alarmas contra los movimientos especulativos y su correspondiente incremento de la volatilidad.











