La política exterior de Estados Unidos y su intervención militar en Venezuela, así como las declaraciones contra otros países en el hemisferio y sus aspiraciones sobre Groenlandia, tienen una explicación racional enraizada en el interés nacional de Estados Unidos a corto y largo plazo. Para entender este contexto, es necesario analizar tres elementos clave: la geografía y su relación con cuestiones políticas y jurídicas, la historia mundial y de las potencias involucradas, y los principales paradigmas de las Relaciones Internacionales.
La invasión de Rusia a Ucrania es el telón de fondo de todos los conflictos actuales y los cambios en el sistema internacional. Rusia ha violado el derecho internacional y la Carta de Naciones Unidas en varias ocasiones, como la segunda guerra de Chechenia, la guerra en Georgia y la toma de Crimea, sin recibir consecuencias significativas de la comunidad internacional. Este precedente ha sido un factor clave en la estrategia de Estados Unidos.
Además, la presentación de la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos ha dejado claras las acciones que este país planea tomar, lo que sorprende a quienes no han leído o comprendido este documento. Según esta estrategia, Groenlandia representa una unidad geopolítica clave para Estados Unidos, ya que le permite dominar la cúpula norte del hemisferio occidental y cerrar otra salida de Rusia al mundo, complementando el control de Alaska en el Pacífico.
Esta estrategia, conocida como la teoría del Corredor Norte, originalmente concebida por los británicos y ahora expandida por Estados Unidos, justifica acciones como la reciente toma del buque petrolero ruso Bella 1 en el Atlántico. Lejos de ser simples "fanfarronerías", estas acciones responden a un plan geopolítico de largo plazo, cuyo principal gestor es el senador Marco Rubio.
En resumen, la política exterior de Estados Unidos en el Ártico y el Caribe se enmarca en una estrategia geopolítica más amplia, que busca contener la influencia de Rusia y consolidar el dominio estadounidense en estas regiones clave. Esto se sustenta en una lectura detallada de la historia, la geografía y los principales paradigmas de las Relaciones Internacionales, y no en simples actos de bravuconería.











