Un grupo de jóvenes indígenas del cantón Otavalo, en la provincia de Imbabura, ha producido un cortometraje animado titulado "Aya Somos" que se dio a conocer al público en diciembre pasado. Esta obra audiovisual tiene como objetivo impulsar el orgullo por la cultura ancestral y el idioma quichua, especialmente entre la niñez de la comunidad.
El cortometraje, de nueve minutos de duración, sigue las aventuras de Aya, un guerrero mítico otavaleño, y otros personajes que interactúan bajo la mirada de un cóndor, símbolo andino de poder y energía. La historia se desarrolla en los paisajes característicos del cantón de Otavalo.
Según Tupac Amaru, director del proyecto, esta película forma parte "de un esfuerzo por mantener vigentes los usos, costumbres, el idioma y la espiritualidad otavaleña en medio de la creciente influencia externa". Entre los otros personajes se encuentran Ayaruku, que encarna un espíritu libre e incontenible; Ayawa, que representa la esencia femenina y lo sublime; y Ayaku, un niño que simboliza la ternura.
En un momento clave de la historia, estos personajes ejecutan danzas con instrumentos tradicionales y se adentran en una cueva oscura, un símbolo de la globalización, donde se les encomienda la tarea de convertirse en nuevas semillas que fortalezcan su pueblo.
Amaru destaca que el uso del quichua, presente a lo largo de todo el cortometraje, es fundamental, ya que este idioma no es solo un medio de comunicación, sino "la vibración que da sentido a la existencia". Para él, sin el quichua, los niños pierden herramientas de comunicación, sentido de pertenencia y vitalidad cultural.
Este proyecto audiovisual se enmarca en un esfuerzo más amplio por preservar y revitalizar la cultura indígena otavaleña, que enfrenta los desafíos de la globalización y la creciente influencia externa. A través de este cortometraje, los jóvenes creadores buscan conectar a las nuevas generaciones con sus raíces ancestrales y fortalecer el orgullo por su identidad y su lengua materna.











