Desde hace 78 años, los perros de la Guardia Civil se han convertido en una pieza clave para el trabajo diario de este cuerpo de seguridad. Estos agentes de cuatro patas, con sus excepcionales capacidades olfativas, han sido fundamentales en la lucha contra el bandolerismo, la guerrilla antifranquista y, en la actualidad, en una amplia gama de operaciones que van desde la búsqueda de personas desaparecidas hasta la detección de drogas, explosivos y dinero oculto.
El Servicio Cinológico y Remonta (SECIR) de la Guardia Civil cuenta hoy con 49 unidades desplegadas por todo el territorio nacional, que cuentan con 540 canes entrenados para diversas tareas. Sin embargo, a pesar de la importancia de esta especialidad, la AUGC (Asociación Unificada de la Guardia Civil) denuncia que ha sido "muy maltratada" a lo largo de los años.
Uno de los principales problemas que enfrentan estos perros es la falta de inversión en infraestructura y cuidados. En el cuartel de Bailén (Jaén), por ejemplo, cuatro animales viven en perreras diminutas, sin bebederos y llenas de moho, lo que ha provocado problemas de salud como tendinitis, artrosis y hongos en las almohadillas de las patas.
La última compra de jaulas para el servicio se realizó en el verano de 2024, cuando se adquirieron solo 10 unidades por 43.300 euros. No obstante, la Guardia Civil ha realizado otras inversiones importantes este invierno, como 576.000 euros para la compra de 175.000 kilos de pienso para alimentar a los perros durante 2026 y 2027, 82.600 euros en material de adiestramiento y 215.000 euros en productos veterinarios.
Las razas más solicitadas por el SECIR son el pastor alemán, el pastor belga Malinois y el Labrador Retriever, ya que se caracterizan por tener un excelente olfato, buena composición física y un gran instinto de juego, fundamental para su adiestramiento.
Uno de los perros más famosos de la Guardia Civil fue Roldán, un especialista en la detección de cebos envenenados que hoy vive tranquilamente jubilado con una familia en Murcia. Sin embargo, la Benemérita no suele promocionar lo suficiente el importante trabajo que realizan estos animales, como el caso de Sami, una pastor alemán que en casi siete años de servicio ha localizado 9,5 millones de euros en papel moneda.
Cada año, aproximadamente 90 canes de los diferentes grupos cinológicos causan baja por diversos motivos, lo que obliga a la Guardia Civil a adquirir nuevos ejemplares para mantener la operatividad de estos grupos. Los perros suelen estar entre 8 y 10 años en activo, con un adiestramiento continuo y positivo, antes de pasar a la jubilación, ya sea con sus guías o en adopción.
En 2021, el Ministerio del Interior creó las primeras condecoraciones a agentes caninos del Cuerpo, reconociendo la importancia que ha adquirido el uso operativo de los canes en la adaptación a las nuevas formas de criminalidad. Entre los premiados se encontraban perros especialistas en la detección de cebos envenenados, dinero oculto, droga y la localización de personas desaparecidas.
Los perros de la Guardia Civil han demostrado ser fieles aliados en la lucha contra el delito, con capacidades únicas que les permiten adaptarse a una amplia gama de operaciones. Sin embargo, la falta de inversión y reconocimiento a esta especialidad pone en riesgo el futuro de estos agentes de cuatro patas, cuyo trabajo es fundamental para mantener la seguridad en España.











