La alimentación es uno de los aspectos más importantes de la sociedad actual. Por medio de la comida podemos cuidar de nuestra salud y evitar determinadas enfermedades como la diabetes, el sobrepeso o el colesterol. Sin embargo, en este tiempo de prisas y en el que las urgencias influyen hasta a la hora de comer, hay una serie de productos que, pese a no ser del todo beneficiosos para la salud, han ganado protagonismo en los hogares de los españoles.
Nos referimos a los alimentos ultraprocesados, es decir, productos cocinados en la industria con ingredientes refinados, aditivos como colorantes y conservantes, y que suelen llevar una gran cantidad de azúcares, grasas añadidas y mucha sal. Estos alimentos tienen un gran diseño con el fin de ser apetecibles para el consumo, son duraderos en las estanterías o en la despensa y generalmente están listos para comer. Sin embargo, tienen muy bajo valor nutricional y un alto contenido calórico.
El problema de estos productos es que son muy fáciles de adquirir y de preparar, y muchos de ellos llenan los estantes de los supermercados, como los refrescos, snacks, barritas de chocolate, bollería industrial, panes convencionales y de molde, embutidos y comidas preparadas. Lamentablemente, su consumo está ganando la partida a la comida tradicional, y sus ventas han crecido en los últimos años.
Esto se enfrenta a la investigación sobre los mismos, ya que se ha demostrado que son los causantes de una mala nutrición, de acrecentar el riesgo de obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. Por eso, es vital identificar estos productos a la hora de hacer la compra, fijándonos en su lista de ingredientes y buscando si contienen ingredientes extraídos/refinados, aditivos como emulsionantes, edulcorantes y potenciadores de sabor, o si su lista de ingredientes es casi interminable y difícilmente entendible.
Los expertos advierten que los ultraprocesados son peligrosos por su alta capacidad de adicción, su facilidad de consumo y por la gran cantidad de productos que se pueden encontrar en los puntos de venta. Es crucial que los consumidores tomen conciencia de este problema y opten por una alimentación más saludable y equilibrada.












