El Congreso peruano sigue siendo testigo de una serie de bochornosos incidentes protagonizados por algunos de sus integrantes, quienes parecen estar más interesados en generar polémica que en cumplir con sus funciones legislativas.
En primer lugar, el congresista Guido Bellido publicó un mensaje de pésame a la familia de su colega Lucinda Vásquez, informando que ella había fallecido por cáncer terminal. Sin embargo, esta información fue desmentida por el propio Congreso, lo que llevó a Bellido a ofrecer disculpas, alegando que "errar es humano".
Por otro lado, la congresista por Perú Libre, María Ag ero, reapareció en redes sociales para mostrar un desabrido baile, en el que también hizo playback de una canción en la que pide la liberación del dictador venezolano Nicolás Maduro. Queda claro que el baile no es el fuerte de la parlamentaria.
Otro político que ha dado de qué hablar es el alcalde de Cajamarca, Joaquín Ramírez, quien sigue jugando al misterio sobre su postulación a gobernador de dicha región en las próximas elecciones, a pesar de que el gerente municipal ya ha confirmado su renuncia. Además, Ramírez ha empezado a publicar videos donde se le ve bailando cumbia, como parte de un mix conocido como "Viejitos Calientes".
Por último, Carla García, hija del fallecido expresidente Alan García, tuvo un encontrozo con un vecino mientras paseaba por la Plaza de Armas de Barranco, donde dijo prestar servicios de consultoría. Cuando el ciudadano le preguntó si había ido a trabajar, García respondió con incomodidad, dejando en evidencia que no se encontraba laborando.
Estos lamentables incidentes ponen de manifiesto la falta de seriedad y profesionalismo de algunos de los representantes políticos del país, quienes parecen estar más preocupados por generar titulares que por cumplir con sus responsabilidades.












