Los cinco candidatos presidenciales de Costa Rica se reunieron este viernes para debatir sus propuestas para combatir la criminalidad y la inseguridad en el país. A pesar de tener enfoques diferentes, los aspirantes coincidieron en la necesidad de restablecer el diálogo y la cooperación entre el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial.
Durante el debate organizado por el Tribunal Supremo de Elecciones, los candidatos Walter Rubén Hernández (Justicia Social Costarricense), Luz Mary Alpízar (Progreso Social Democrático), Boris Molina (Unión Costarricense Democrática), Natalia Díaz (Unidos Podemos) y Fernando Zamora (Nueva Generación) expusieron sus propuestas para enfrentar la inseguridad.
Uno de los puntos clave en los que coincidieron fue la importancia de mejorar la coordinación entre los distintos poderes del Estado. Según los aspirantes, el actual gobierno de Rodrigo Chaves ha mantenido un "constante enfrentamiento" con la Corte Suprema de Justicia y el Congreso, lo cual ha dificultado la implementación de estrategias efectivas contra el crimen.
"Los enemigos no están entre nosotros; no podemos vivir en este pleito mientras el narcotráfico nos ataca", afirmó la candidata Luz Mary Alpízar, quien también propuso destinar más recursos a los cuerpos policiales.
Por su parte, Boris Molina planteó impulsar reformas legales para imponer penas más severas por delitos de sicariato, mientras que Natalia Díaz se enfocó en la necesidad de intervenir las "cuarterías", viviendas precarias que suelen ser focos de actividad criminal.
Los otros dos aspirantes, Fernando Zamora y Walter Rubén Hernández, coincidieron en la idea de firmar un decreto de emergencia para generar más recursos destinados a la seguridad pública.
A pesar de las diferencias en sus enfoques, los cinco candidatos concordaron en que la clave para combatir la inseguridad pasa por restablecer el diálogo y la cooperación entre los poderes del Estado, dejando atrás los constantes enfrentamientos que han caracterizado al actual gobierno.










