La visión de los pueblos indígenas como los Kalam de Nueva Guinea, quienes consideran a los casuarios como seres humanos, contrasta fuertemente con la ideología dominante en Occidente que ha buscado deshumanizar a ciertos grupos a lo largo de la historia. Desde los griegos que veían a los "bárbaros" como inferiores, hasta los actuales discursos de la ultraderecha que comparan a los migrantes o a los pobres con parásitos o animales, la noción de "lo humano" ha sido utilizada para legitimar la dominación y la exclusión.
El concepto de "Occidente" en sí mismo es un constructo racista que ha ido evolucionando a lo largo del tiempo, excluyendo primero a los rusos, luego a los católicos del sur de Europa, y finalmente centrándose en una visión anglosajona, blanca y cristiana como el modelo de "humanidad". Esta visión ha servido para justificar el esclavismo, el colonialismo y las atrocidades cometidas por Estados Unidos y otros países occidentales contra poblaciones consideradas "subhumanas".
En contraposición, existen culturas que reconocen la igualdad entre los seres humanos e incluso extienden ese reconocimiento a los animales, los bosques y la naturaleza. Esto demuestra que la noción de "lo humano" no es un hecho objetivo, sino una construcción social utilizada para legitimar relaciones de poder y dominación.
En un momento en el que los discursos de odio y la deshumanización parecen estar resurgiendo con fuerza, es importante reflexionar sobre la historia de estos conceptos y cuestionar la supuesta universalidad de la visión occidental. La lucha por la dignidad y la igualdad de todos los seres humanos, y la ampliación de esa noción a otras formas de vida, sigue siendo un reto fundamental de nuestro tiempo.











