Luego de una abrupta confrontación verbal el año pasado, los presidentes de Estados Unidos y Colombia, Donald Trump y Gustavo Petro, han acordado limar asperezas y reunirse en la Casa Blanca durante la primera semana de febrero.
La noticia fue anunciada por el propio Trump a través de su plataforma Truth Social, donde expresó su optimismo sobre el encuentro: "Estoy seguro de que [la visita] saldrá muy bien para Colombia y para Estados Unidos, pero la cocaína y otras drogas deben SER IMPEDIDAS de ingresar a Estados Unidos".
Las tensiones entre ambos mandatarios se habían agravado durante el 2022, hasta que finalmente acordaron una conversación telefónica de más de una hora el miércoles pasado, en la que lograron acercar posiciones.
La visita de Petro a Washington se produce en un momento clave, con la relación entre Estados Unidos y Colombia atravesando un período de incertidumbre. Bajo el gobierno de Iván Duque, el país sudamericano había sido un aliado incondicional de la política antinarcóticos estadounidense. Sin embargo, la llegada al poder de Petro, un exguerrillero de izquierda, ha generado preocupación en Washington.
Petro ha prometido implementar un ambicioso plan de sustitución de cultivos ilícitos, alejándose de la tradicional estrategia de fumigación y erradicación forzada. Esta postura ha sido vista con recelo por el gobierno de Trump, que ha insistido en la necesidad de endurecer la lucha contra el narcotráfico.
La reunión en la Casa Blanca será una oportunidad para que ambos mandatarios intenten limar estas diferencias y encontrar un terreno común en un tema tan sensible para la relación bilateral. Analistas consideran que el éxito de este encuentro será clave para definir el rumbo de la cooperación entre Estados Unidos y Colombia en los próximos años.









