Una nueva tragedia ha sacudido a Estados Unidos luego de que un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) disparara y asesinara a Renee Good, una mujer estadounidense de 37 años que se desempeñaba como observadora legal durante una redada migratoria.
Según los reportes, el incidente ocurrió el pasado miércoles cuando Renee, junto a su esposa Becca, intentaban bloquear la acción de los agentes federales. Ambas mujeres portaban silbatos, mientras que el agente identificado como Jonathan Ross llevaba un arma de fuego.
En un comunicado, Becca Good, la viuda de Renee, agradeció las muestras de cariño recibidas y afirmó que "la amabilidad" es el mejor homenaje que le pueden hacer a su esposa, ya que ella "irradiaba amabilidad" y vivía según la creencia de que "hay bondad en el mundo y debemos hacer todo lo posible por encontrarla donde reside y cultivarla donde necesita crecer".
Renee Good era observadora legal, una persona encargada de vigilar la actuación de los agentes federales y garantizar que se respeten los derechos de los afectados durante las redadas migratorias. Su objetivo era mantener la transparencia y proteger a los más vulnerables.
La pareja se había mudado a Minnesota buscando "tener una vida mejor" y encontraron "una comunidad vibrante y acogedora". Sin embargo, este trágico suceso ha dejado a Becca devastada, quien lamentó que "el refugio seguro" que habían encontrado les haya sido "arrebatado para siempre".
Este nuevo incidente se suma a la creciente preocupación por los abusos y la violencia que enfrentan las comunidades migrantes en Estados Unidos. Las organizaciones de derechos humanos han exigido una investigación exhaustiva y transparente sobre este caso, así como medidas concretas para evitar que hechos similares vuelvan a ocurrir.









