En China, el facekini se ha convertido en un accesorio popular para protegerse de los rayos UV y mantener la piel blanca, asociada al estatus social. Creado por Zhang Shifan en 2004, ha generado una industria millonaria y es utilizado no solo por su función protectora, sino también como moda entre jóvenes. Aunque ofrece una protección física efectiva, el Gobierno chino cuestiona su uso excesivo, señalando una obsesión estética sobre la salud pública.
Con la llegada del verano y los rayos del sol en su máximo esplendor, muchas personas buscan cómo proteger su piel de las consecuencias de la radiación ultravioleta (UV). En algunos países como China, la tendencia se llama facekini, una moda nacida desde la obsesión de mantener la piel blanca.
Se trata de un accesorio que ha consolidado una industria millonaria basada en la protección solar extrema según los estándares de belleza, luego de que millones de personas evitaran la playa y actividades al aire libre. El invento se le atribuye a Zhang Shifan, quien en el 2004 diseñó la prenda para bloquear los rayos UV, debido al fenómeno de la obsesión por la piel blanca en países como China y otras naciones de Asia. Pero además, lo creó como barrera física contra las picaduras de medusas, algas y mosquitos.
Con el tiempo, nadadores comenzaron a utilizarlo como algo funcional y de a poco comenzó a verse como una moda entre jóvenes. Actualmente, en una simple búsqueda de Google se puede apreciar que existen diseños que van desde máscaras básicas por casi $10.000 (sí, también se venden en Chile), hasta modelos de alta gama que cubren cuello y pecho, con tejidos de alta tecnología.
Pero detrás de esta máscara existe un trasfondo cultural, ya que en China la tez blanca es un símbolo de estatus socioeconómico. Históricamente, el bronceado se asocia con el trabajo manual bajo el sol en zonas rurales. Por ello, el facekini se presenta como la solución para mantener una piel clara como "porcelana". Dentro de la cultura china, un antiguo proverbio señala que "una piel blanca puede ocultar hasta lo más feo", estableciendo así la asociación de la tez clara con el estatus social y la prosperidad económica.
Por otro lado, el producto es todo un éxito comercial, especialmente en el verano asiático. Las ventas de facekinis aumentaron un 50% entre enero y julio de 2025 en China, mientras que el sector de ropa con protección UV alcanzó un valor superior a los 9.000 millones de euros en el 2024.
Dermatológicamente, el facekini ofrece una protección física distinta a la de un bloqueador solar tópico, ya que no requiere reaplicación y cubre zonas sensibles como los párpados y las mejillas. Es ideal para pieles sensibles, niños y ancianos, también para personas con fototipos de piel 0, I y II, ya que la piel del rostro es la más sensible de todo el cuerpo y los rayos del sol activan su envejecimiento prematuro.
Sin embargo, el Gobierno chino cuestionó la "ansiedad por la protección solar", sugiriendo que el uso excesivo de estas prendas refleja una preocupación desmedida por la estética más que una necesidad real de salud pública. La obsesión por la piel blanca parece estar poniendo en riesgo la salud de los usuarios del facekini en China.










