Las exportaciones peruanas sumaron cerca de US$ 80 mil millones entre enero y noviembre de 2025, lo que representa un crecimiento del 18% en comparación al mismo periodo del año 2024. Este dinamismo de la actividad privada en sectores estratégicos, como la pesca, ha contribuido al crecimiento y desarrollo económico del país.
A pesar de enfrentar desafíos por las condiciones ambientales adversas en la primera temporada de pesca de anchoveta del 2025 en la zona centro norte del país, las exportaciones de harina de pescado crecieron 13% en este periodo. Esto refleja la eficiencia y el compromiso de una actividad que se gestiona con responsabilidad y basada en la ciencia.
El Banco Central de Reserva ha ajustado al alza sus proyecciones de crecimiento para 2025 y 2026, reconociendo el desempeño positivo de sectores como agro, minería, construcción, comercio y pesca. En este empuje colectivo, la pesca de anchoveta genera un sentimiento de orgullo nacional.
Para seguir aportando al desarrollo sostenible del Perú, es clave mantener encendidos todos los motores del sector pesquero: consolidar el crecimiento de la pesca del sur, fortalecer la acuicultura, desarrollar otras pesquerías como la del atún y seguir invirtiendo en innovación y sostenibilidad.
Detrás de cada cifra hay miles de familias que tienen en la pesca una oportunidad de empleo digno y de mejora en su calidad de vida. Por ellas, por nuestras comunidades pesqueras y por el país, es importante seguir avanzando con reglas claras, con decisiones basadas en evidencia científica y con la convicción de que la pesca industrial peruana es un motor económico importante y un motivo legítimo de orgullo nacional.










