El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, que se negocia desde hace más de 25 años, finalmente se concretará. Luego de un largo proceso marcado por el escepticismo de los gobiernos uruguayos, este viernes se oficializó el aval de los países europeos, dando paso a la firma del texto el próximo 17 de enero en Asunción, Paraguay.
La firma del acuerdo, que unirá a la segunda y quinta economías más grandes del mundo, será encabezada por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el primer ministro de Portugal, Antonio Costa, en representación de las principales autoridades europeas. Por el lado sudamericano, estará presente el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, en un gesto simbólico de respaldo.
Según informó el canciller uruguayo, Mario Lubetkin, el acuerdo generará "aumentos del PIB de algo más de 1,5 puntos porcentuales, de las exportaciones de bienes del orden del 4%, del empleo del 0,5% y del salario real cercano al 1%" en Uruguay. Además, habrá "beneficios inmediatos" en el corto plazo para los productos que ya se exportan, mientras que se crearán oportunidades para nuevas inversiones y acceso a mercados que hoy no están vigentes.
La vicecanciller Valeria Csukasi explicó que el acuerdo entrará en vigor de forma "uno a uno", es decir, que si Uruguay y los europeos lo ratifican, comenzará a regir sin necesidad de esperar a Argentina, Brasil y Paraguay. Los parlamentarios uruguayos ya se comprometieron a ser "los primeros" en aceptarlo, por lo que se espera que pueda implementarse este mismo año 2026.
El texto del acuerdo contempla la eliminación progresiva de aranceles para una amplia gama de productos, con un 70% de los gravámenes desapareciendo al momento de su entrada en vigor. Sectores clave como cítricos, pesca, cueros, carne bovina, arroz, miel y lácteos, entre otros, obtendrán importantes concesiones.
Si bien el acuerdo fue aprobado por la mayoría calificada de los países europeos, no estuvo exento de controversia. Países como Francia, Polonia, Austria, Irlanda y Hungría votaron en contra, mientras que Bélgica se abstuvo. Hubo también protestas de agricultores en varias ciudades del viejo continente.
La Comisión Europea debió destinar 45 mil millones de euros adicionales para la agricultura e introducir salvaguardas más restrictivas para los productos del bloque sudamericano a fin de lograr el consenso necesario. Aun así, Von der Leyen afirmó que el acuerdo es "beneficioso" para todas las partes, ya que creará "más oportunidades de negocios para Europa e impulsará la inversión europea en sectores estratégicos".
Tras la firma, el siguiente paso será la ratificación por parte de los parlamentos de ambos bloques, un proceso que se espera sea complejo y ajustado, especialmente en el Parlamento Europeo.











