La captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos ha desatado una serie de interrogantes sobre los verdaderos objetivos de Washington en la región. Si bien el gobierno estadounidense afirma que se trata de la ejecución de una orden de arresto contra un supuesto criminal, analistas advierten que los ojos de Estados Unidos estarían puestos en otro objetivo: Irán.
Según el análisis del doctor en Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, para la administración de Donald Trump es fundamental que el mundo se alinee con sus intereses, especialmente en Medio Oriente. En este sentido, Irán representa "una piedra en el zapato" cuya caída es un objetivo prioritario, tal como lo ha expresado en reiteradas ocasiones el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
La debilidad actual del régimen iraní, con graves problemas económicos y sociales, sumado al debilitamiento de sus aliados en la región, como Hezbolá en Líbano y Hamás en Gaza, parecen indicar que Irán sería el próximo objetivo de Estados Unidos y sus aliados. Analistas advierten que, de producirse una guerra abierta entre Israel e Irán, sería devastadora no solo para este último país, sino también para toda la región.
En este contexto de disputa geopolítica, queda claro que el mundo se divide en esferas de influencia de las grandes potencias, donde Estados Unidos busca reafirmar su liderazgo, incluso a través de acciones unilaterales como la captura de Maduro. La era de la seguridad colectiva y el multilateralismo parece haber quedado atrás, dando paso a una nueva política de los grandes poderes, en la que Naciones Unidas y la comunidad internacional son "meras entelequias".












