La economista Carina Farah analizó el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central y advirtió sobre los límites del actual proceso de desinflación, los problemas estructurales de la economía argentina y los riesgos asociados al tipo de cambio y la falta de reservas.
Según Farah, el dato estimado de inflación para diciembre confirma una tendencia descendente, aunque con señales de estancamiento. "Sigue consolidando una tendencia del mercado, que es que el IPC va a seguir en baja, como ha venido una tendencia a la baja, a pesar de que podríamos decir que en los últimos meses del año el índice de precios ha quedado un poco estancado", explicó.
De acuerdo al REM, el IPC de diciembre se ubicaría en 2,3%, por debajo del 2,5% de noviembre. Sin embargo, la economista remarcó que la baja inflacionaria se sostiene a costa del deterioro de variables reales, como el desempleo, la actividad económica, el uso de la capacidad instalada y el poder adquisitivo del salario.
Uno de los principales riesgos, según Farah, es el tipo de cambio real. "Seguimos en un proceso persistente de más salida de divisa o operaciones que implican salida de divisa que las que impliquen entradas de divisa", señaló, y agregó que el proceso de desinflación "no termina de atacar las causas estructurales que generan la inflación en la Argentina".
Asimismo, la entrevistada consideró que el endeudamiento de la Argentina, no solo en moneda dura, es un gran "talón de Aquiles" del programa económico, ya que el proceso de deflación está basado en sostener un tipo de cambio artificialmente bajo.
En resumen, la economista Carina Farah advirtió que, si bien la inflación muestra una tendencia a la baja, existen problemas estructurales en la economía argentina que ponen en riesgo la sostenibilidad del proceso de desinflación, como la falta de reservas, el endeudamiento y el deterioro de variables reales.











