Las principales compañías mineras del mundo, Rio Tinto y Glencore, han anunciado que la Argentina ocupará un rol central en sus estrategias de inversión. Casi un mes después, ambas empresas confirmaron que mantienen conversaciones preliminares para una posible combinación de algunos o todos sus negocios, lo que podría derivar en una fusión accionaria.
Rio Tinto, la segunda minera más grande del mundo, es la principal productora de litio en Argentina y opera dos de los seis proyectos actualmente en producción en el país. Además, aprobó la adhesión al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) del proyecto Rincón Litio, en Salta, donde se comprometió a invertir US$2700 millones.
Por su parte, Glencore anunció que reactivará el que fue el mayor proyecto de cobre de Argentina: Bajo de la Alumbrera, en Catamarca, cuya producción está prevista para el primer semestre de 2028. Además, tiene otros dos proyectos en carpeta en el país, MARA y El Pachón, que demandarán inversiones por US$4500 millones y US$9000 millones, respectivamente.
"La Argentina es la piedra angular de nuestra estrategia de litio", señaló Rio Tinto en su presentación ante inversores, mientras que Glencore destacó que "la Argentina tiene el potencial de ubicarse entre los mayores productores de cobre del mundo".
Estas declaraciones se dan en un contexto en el que el presidente Javier Milei recibió ayer en la Casa Rosada a directivos del proyecto de cobre Vicuña, cuyos principales accionistas son la australiana BHP y la canadiense Lundin Mining. Este proyecto, que integra los yacimientos Josemaría y Filo del Sol, podría demandar inversiones de al menos US$15.000 millones.
"Durante el encuentro se destacó la importancia de continuar avanzando con la agenda de reformas para acelerar inversiones de gran escala, con previsibilidad y reglas claras. También se abordó el rol de instrumentos como el RIGI para generar condiciones de estabilidad en proyectos de largo plazo", indicó la empresa.
La posible fusión entre Rio Tinto y Glencore, de concretarse, crearía una empresa minera global con un valor empresarial superior a los US$260.000 millones, lo que reflejaría la creciente confianza de los gigantes mineros en el potencial de la Argentina como destino de inversiones.











