El régimen de Nicolás Maduro en Venezuela ha excarcelado a un número indeterminado de presos políticos, según informaron fuentes opositoras, en medio de la creciente presión internacional por la situación de los derechos humanos en el país.
Sin embargo, el gobierno no ha publicado un listado oficial de los liberados ni ha informado sobre la cantidad exacta de personas que fueron puestas en libertad. Esto ha generado incertidumbre y cuestionamientos sobre la verdadera magnitud de esta medida.
La líder opositora y Premio Nobel de Paz, María Corina Machado, envió un mensaje a los familiares de los primeros presos políticos liberados, en el que les expresó su solidaridad y celebró este paso, aunque advirtió que aún queda mucho por hacer para lograr la libertad de todos los presos de conciencia en Venezuela.
Por su parte, expertos en política internacional han señalado que esta decisión del gobierno de Maduro responde a la creciente presión ejercida por Estados Unidos y otros países, que han exigido en repetidas ocasiones la liberación de los presos políticos como condición para un eventual diálogo y levantamiento de sanciones.
Sin embargo, el régimen venezolano insiste en que la medida no obedece a presiones externas, sino a una supuesta voluntad de "reconciliación nacional". Esta postura ha sido ampliamente cuestionada por la oposición y la comunidad internacional, quienes consideran que se trata de un intento de mejorar la imagen del gobierno de cara a futuras negociaciones.
La liberación de presos políticos es un reclamo histórico de la oposición venezolana y de la comunidad internacional, que ha denunciado de manera reiterada las violaciones a los derechos humanos y el uso de la justicia como herramienta de persecución política en el país.
Ahora, los expertos señalan que el siguiente paso que podría dar el gobierno de Estados Unidos sería permitir una eventual visita del presidente Gustavo Petro a la Casa Blanca, en un intento por facilitar el diálogo y la búsqueda de una salida negociada a la crisis venezolana.
Sin embargo, esta posibilidad se considera aún improbable, dada la complejidad del conflicto y la desconfianza mutua entre las partes involucradas. Mientras tanto, la sociedad venezolana sigue a la espera de que se haga justicia y se respeten plenamente los derechos humanos en el país.












