La dirigente opositora venezolana María Corina Machado ha sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz, en reconocimiento a su incansable lucha por la democracia en su país. A pesar de las duras críticas del expresidente Donald Trump, quien cuestionó su liderazgo, Machado ha demostrado ser una figura central en la oposición al régimen de Nicolás Maduro.
Machado emergió como una figura clave al lograr unificar a una oposición tradicionalmente fragmentada en torno a una estrategia electoral, cívica y democrática frente a la dictadura. Enfrentó acoso permanente del régimen, incluyendo una inhabilitación política de 15 años diseñada para sacarla de la competencia presidencial.
Aun así, Machado se mantuvo dentro de Venezuela, sosteniendo la movilización ciudadana y denunciando el fraude electoral cuando Maduro fue reelegido. En una arriesgada misión, la oposición recopiló 24.532 actas electorales, equivalentes al 81,7% del total, que acreditaban el triunfo de la candidatura opositora con el 67% de los votos.
El Comité Noruego del Premio Nobel destacó la capacidad de Machado para articular una oposición dividida, sostener una estrategia democrática bajo represión y mantener encendida la llama de la democracia en un contexto de creciente oscuridad. En su declaración, el Comité le otorgó legitimidad política y moral a la líder opositora.
Si bien es cierto que Machado ha cometido errores y tomado decisiones discutibles, como su infructuoso intento por ganar el respaldo de Trump, el Comité Noruego del Nobel consideró que su nombre, y no el de los gobernantes autoritarios, será el que destaque cuando se escriba la historia de nuestra época.
La caída del régimen de Maduro abre una inquietante incertidumbre, y el primer paso debería ser transferir el poder con rapidez a Edmundo González, el triunfador del proceso electoral usurpado, acuerpado por la indisputada líder opositora María Corina Machado.











