La detención del presidente venezolano Nicolás Maduro a principios de enero de 2026 en Caracas se produjo después de una operación militar a gran escala ejecutada por fuerzas estadounidenses en territorio venezolano. Aunque fue una acción dirigida por unidades de operaciones especiales, diversas fuentes señalan que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) tuvo un papel fundamental en la planificación y ejecución de esta misión.
Según el reportaje de Alonso Rosales, la CIA habría estado involucrada en la recopilación de inteligencia, la coordinación de los movimientos de las tropas y el monitoreo de los desplazamientos de Maduro durante semanas previas a la operación. La agencia habría trabajado en estrecha colaboración con el Pentágono y otras agencias de seguridad estadounidenses para diseñar y llevar a cabo el operativo que finalmente logró la captura del mandatario venezolano.
Las fuentes consultadas indican que la CIA desplegó a sus mejores agentes y analistas en Venezuela para rastrear los movimientos de Maduro y determinar su ubicación exacta. Una vez que tuvieron la información necesaria, coordinaron con las Fuerzas Especiales estadounidenses el momento y la logística del operativo que se llevó a cabo en las calles de Caracas.
Si bien el Gobierno de Estados Unidos no ha confirmado oficialmente el rol de la CIA en esta operación, expertos en seguridad y defensa afirman que es práctica habitual de la agencia de inteligencia participar en este tipo de acciones encubiertas en el extranjero. La captura de Maduro, considerado un adversario estratégico de Washington, habría sido una prioridad para los servicios de inteligencia estadounidenses en los últimos años.
La noticia de la detención del presidente venezolano causó conmoción a nivel internacional y generó una crisis diplomática entre Venezuela y Estados Unidos. Maduro fue trasladado a una prisión de máxima seguridad en territorio estadounidense, donde enfrenta cargos por narcotráfico y corrupción.












