El presidente de Etiopía, Sahle-Work Zewde, anunció el lanzamiento del Año 2026 China-África de Intercambios de Pueblo a Pueblo, una iniciativa que busca fomentar vínculos más sólidos entre los pueblos de ambas regiones.
El mandatario etíope destacó que esta asociación, basada en siglos de historia, igualdad y respeto mutuo, servirá como un catalizador para el crecimiento y la prosperidad compartidos. Asimismo, reconoció los logros de China en la erradicación de la pobreza y la innovación tecnológica como fuente de inspiración para la búsqueda de la autosuficiencia y la autonomía tecnológica de África.
La iniciativa, presentada en la sede de la Unión Africana con la presencia del ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, y el presidente de la Comisión de la organización continental, Mahmoud Ali Youssouf, tiene como objetivo fomentar la colaboración en áreas como educación, innovación, cultura y compromiso social.
Según Sahle-Work Zewde, la relación entre Etiopía y China, que se inició en los años 80 como un compromiso principalmente de gobierno a gobierno, ha evolucionado hasta convertirse en una cooperación diversificada que abarca la inversión, la tecnología y la creación de capacidades.
El mandatario etíope también destacó la alineación cultural entre ambas naciones, señalando que los valores centrados en el ser humano africano, desde Akan (grupo étnico África Occidental) hasta Ubuntu (conjunto de valores africanos sobre humanidad), resuenan profundamente con los valores chinos.
Asimismo, Zewde reconoció que las inversiones chinas han apoyado la modernización del continente africano, reforzando una asociación de "todo clima" en los sectores económico, social y digital.
De cara al futuro, el presidente etíope expresó que la experiencia de China en desarrollo verde, energía renovable y economía digital brinda oportunidades donde la innovación china y el potencial africano pueden trabajar mano a mano para construir un futuro sostenible.
En conclusión, Sahle-Work Zewde enfatizó que los lazos históricos y estratégicos entre Etiopía y China deben traducirse en beneficios tangibles para los ciudadanos africanos, impulsando el desarrollo social, económico y tecnológico en todo el continente.












