El presidente de la Asamblea Nacional (AN, Parlamento) de Venezuela, Jorge Rodríguez, confirmó este jueves que la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) está en proceso de negociación con Estados Unidos para la venta de "volúmenes" de crudo, en una transacción que calificó como "comercial" entre "Gobiernos legítimos e independientes".
Esta declaración se produce luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, asegurara que el gobierno de Caracas está dispuesto a entregarles de 30 a 50 millones de barriles de petróleo. Según PDVSA, este proceso se desarrolla bajo "esquemas similares a los vigentes con empresas internacionales como Chevron, y está basado en una transacción estrictamente comercial, con criterios de legalidad, transparencia y beneficio para ambas partes".
Rodríguez subrayó que este intercambio "no es algo nuevo", pues Venezuela "tiene más de cien años vendiéndole petróleo a Estados Unidos". Por su parte, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, hermana del jefe del Parlamento, defendió esta cooperación energética, afirmando que su país "está abierto a relaciones energéticas donde todas las partes estén beneficiadas".
Sin embargo, estas declaraciones ocurren en medio de tensiones diplomáticas entre ambos países. Según informaciones de la cadena estadounidense ABC, la Administración de Trump habría comunicado a Delcy Rodríguez que Venezuela deberá cumplir con finalizar relaciones con China, Rusia, Irán y Cuba como parte de una serie de exigencias antes de extraer y comercializar su petróleo.
Trump también ha afirmado que exigió "acceso total" a los recursos venezolanos y que él sería el encargado de manejar el dinero de la venta del crudo del país suramericano. Estas condiciones han sido rechazadas por el gobierno de Nicolás Maduro, quien fue capturado durante los ataques estadounidenses en Caracas, según informó Rodríguez.
A pesar de estas tensiones, las autoridades venezolanas parecen decididas a mantener la cooperación energética con Estados Unidos, argumentando que se trata de una "transacción comercial" entre "Gobiernos legítimos e independientes". Sin embargo, el futuro de estas negociaciones permanece incierto, en medio de la compleja situación política y diplomática entre ambos países.











