El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva vetó una ley aprobada por el Congreso que habría reducido significativamente la pena de prisión de su predecesor, Jair Bolsonaro, condenado por intento de golpe de Estado. La decisión de Lula se enmarcó en una ceremonia oficial por el tercer aniversario de los disturbios del 8 de enero de 2023 en Brasilia, cuando miles de partidarios de Bolsonaro irrumpieron y saquearon los edificios de los poderes.
Bolsonaro, de 70 años, fue condenado en septiembre a 27 años de prisión por el Supremo Tribunal Federal (STF) tras ser declarado culpable de conspiración para aferrarse al poder de forma "autoritaria" después de su derrota electoral ante Lula. Según la normativa vigente, debería permanecer encarcelado aproximadamente ocho años antes de poder optar a una flexibilización de la pena.
Sin embargo, el Congreso, de mayoría conservadora, aprobó en diciembre una ley que permitía reducir ese periodo a poco más de dos años. Lula firmó el veto a ese proyecto en el marco de la ceremonia por el aniversario de los disturbios del 8 de enero, un día que, según el mandatario, "quedó marcado en nuestra historia como el día de la victoria de nuestra democracia" sobre quienes "intentaron tomar el poder por la fuerza, despreciando la voluntad expresada en las urnas".
Al finalizar el acto, los asistentes corearon "sin amnistía" para los condenados por golpismo. De las casi 1.400 personas procesadas hasta ahora por los eventos de enero de 2023, cerca de 400 recibieron penas de más de 10 años de cárcel.
Lula ya había advertido que vetaría la ley que buscaba reducir la condena de Bolsonaro. Sin embargo, los legisladores aún pueden anular la decisión presidencial por mayoría de votos. El mandatario brasileño, por su parte, reafirmó su compromiso con la defensa de la democracia y la aplicación de la ley a quienes intentaron derrocarla.










