Un nuevo estudio publicado en The British Medical Journal revela que el abandono de los medicamentos para perder peso basados en la semaglutida o GLP-1, como el popular Ozempic, conlleva una rápida recuperación del peso perdido y la reversión de los efectos beneficiosos sobre la salud cardíaca y metabólica.
La investigación, liderada por expertos de la Universidad de Oxford, analizó los registros de casi 10.000 participantes en ensayos clínicos y estudios observacionales. Los hallazgos muestran que la tasa promedio de recuperación de peso es de 0,4 kg por mes después de suspender el tratamiento, y que el peso y los marcadores de riesgo de diabetes y enfermedades cardíacas pueden regresar a los niveles previos al tratamiento en menos de dos años.
Además, el estudio revela que la tasa de recuperación de peso después de dejar de tomar estos medicamentos es casi cuatro veces más rápida que después de realizar cambios reales en la dieta y la actividad física, independientemente de la cantidad de peso perdido durante el tratamiento.
"Esta evidencia sugiere que, a pesar de su éxito en lograr una pérdida de peso inicial, estos medicamentos por sí solos podrían no ser suficientes para el control del peso a largo plazo", afirman los investigadores. "Esta evidencia desaconseja el uso a corto plazo de medicamentos para el control de peso, enfatiza la necesidad de más investigación sobre estrategias rentables para el control de peso a largo plazo y refuerza la importancia de la prevención primaria".
En un artículo editorial publicado junto al estudio, la investigadora Qi Sun advierte que la implantación masiva de estos medicamentos no debería conducir a la relajación de las políticas antiobesidad, y que se deben implementar medidas eficaces de salud pública, como impuestos a las bebidas azucaradas, un etiquetado claro de los alimentos y subsidios para frutas y verduras frescas, para facilitar la adherencia a una dieta saludable y mejorar su calidad.
Los expertos coinciden en que, si bien los medicamentos GLP-1 han transformado el tratamiento de la obesidad, una alimentación y un estilo de vida saludables deben seguir siendo la base del tratamiento y el manejo de esta condición, con los fármacos como complementos.











