La historia reciente de América Latina obliga a una pregunta incómoda: ¿cómo se llega a elegir líderes tan nefastos, que terminan dañando profundamente a su propio pueblo? La respuesta, según un experto, no se encuentra solo en la ambición de algunos, sino también en la fatiga moral de muchos.
En un profundo análisis, el experto señala que las crisis no comienzan el día en que estallan, sino mucho antes, "cuando una sociedad se acostumbra a ceder pequeñas cosas: la verdad por conveniencia, la justicia por cansancio, la conciencia por miedo". Ninguna nación, advierte, colapsa de golpe, sino que "se desmorona lentamente, mientras la gente aprende a convivir con lo inaceptable y a llamar normal a lo que en el fondo sabe que no lo es".
La Doctrina Social de la Iglesia es clara al respecto: la autoridad política no es un fin en sí misma, sino un servicio ordenado al bien común. Cuando el poder se absolutiza, cuando se coloca por encima de la ley o vacía las instituciones, pierde legitimidad moral, aunque conserve apariencia legal. "El Estado deja de ser garantía y se vuelve amenaza", afirma el experto.
El problema, entonces, no es solo quién gobierna, sino qué tipo de ciudadanos se forman. Los países que buscan "salvadores providenciales, mesías, caudillos fuertes o líderes que prometen soluciones fáciles a problemas complejos suelen pagar un precio alto", advierte.
Evitar el colapso social, según el experto, exige algo más que reformas legales o cambios de gobierno. Exige una "conversión cívica y moral" de los ciudadanos, que no vendan su conciencia por un favor, que no justifiquen la injusticia por afinidad ideológica y que no deleguen toda la responsabilidad en el gobernante de turno.
"Las naciones no se pierden solo por malos líderes, sino por pueblos que dejaron de vigilar su alma", concluye el experto. "Cuando una nación baja la guardia ética, otros deciden por ella. Cuando renuncia a la verdad, termina pagando con libertad. La historia no se repite por fatalidad, sino por descuido. Y [país] todavía está a tiempo de aprender antes de pagar el precio".












