Un buque petrolero ruso, conocido anteriormente como Bella 1 y ahora llamado Marinera, se encuentra en el centro de una disputa internacional entre Estados Unidos y Rusia en el Atlántico Norte.
El petrolero, que actualmente no lleva carga, ha sido objeto de seguimiento y persecución por parte de las fuerzas estadounidenses, quienes tienen una orden judicial para incautarlo por presunta violación de sanciones y transporte de petróleo iraní. Sin embargo, Rusia ha desplegado efectivos navales para escoltar al buque, que ahora navega bajo bandera rusa.
Según informes, el Marinera se encontraba entre Islandia y Escocia el martes, mientras que las fuerzas estadounidenses, incluyendo la Guardia Costera, se preparaban para abordar el buque. Dos funcionarios estadounidenses declararon a CBS News que Washington prefería incautar el barco antes que hundirlo.
La situación se enmarca en las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela, ya que el Marinera, anteriormente conocido como Bella 1, ha transportado crudo venezolano en el pasado. El presidente Donald Trump ordenó un "bloqueo" de los petroleros sancionados que entran y salen de Venezuela, una medida calificada como "robo" por las autoridades venezolanas.
Rusia, por su parte, ha expresado su preocupación por la "atención cada vez mayor y claramente desproporcionada" que el buque ruso está recibiendo por parte de las fuerzas armadas de Estados Unidos y la OTAN, a pesar de su "carácter pacífico". Moscú exige que los países occidentales respeten el principio de libertad de navegación en alta mar.
Expertos en derecho marítimo internacional señalan que, si bien el cambio de bandera a rusa podría generar "fricciones diplomáticas", no detendría necesariamente la acción coercitiva de Estados Unidos, ya que este se basa en la identidad subyacente del buque y su historial de sanciones, más allá de sus marcas o la reivindicación de la bandera.
La controversia por el Marinera se produce en un momento de alta tensión geopolítica, días después de que Estados Unidos anunciara la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro en Caracas, bajo acusaciones de supuestos delitos relacionados con armas y drogas.











