La reciente captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de las autoridades estadounidenses ha puesto en evidencia la forma en que Estados Unidos interpreta y aplica la ley a nivel global, de acuerdo con su nueva Estrategia de Seguridad Nacional y la Doctrina Monroe.
Según la información proporcionada, un tribunal del sur de Nueva York presentó acusaciones ante un Gran Jurado contra Maduro, Diosdado Cabello, Ramón Rodríguez Chacín, Cilia Flores, Nicolás Maduro Guerra y Héctor Guerrero Flores, por supuestamente haber abusado de sus posiciones y corrompido instituciones para importar toneladas de cocaína, beneficiando a grupos narcoterroristas que operan en Venezuela.
En cumplimiento de órdenes judiciales, la DEA y el FBI, con apoyo de las fuerzas militares estadounidenses, procedieron a efectuar una operación de neutralización de las defensas venezolanas y a la captura, extracción y presentación del presidente de Venezuela y su esposa ante la justicia estadounidense.
Esta acción se enmarca en la confrontación entre Venezuela y Estados Unidos, donde Maduro ha justificado su posición en la protección de los recursos naturales del país, especialmente el petróleo, y en el apoyo a gobiernos socialistas antagónicos a los intereses estadounidenses en América Latina.
El autor del artículo, José Alejandro Arévalo, ha seguido de cerca la situación venezolana durante los últimos 35 años, habiendo participado en eventos internacionales relacionados con el país y conocido a figuras clave de la política venezolana, como Henrique Capriles y Corina Machado.
Arévalo también menciona la designación del Cartel de los Soles, supuestamente vinculado a Maduro, como organización terrorista extranjera por parte del Departamento de Estado de Estados Unidos, lo que evidencia las áreas de influencia en la hegemonía global en un mundo multipolar.
Esta captura de Maduro por parte de Estados Unidos pone de manifiesto la aplicación extraterritorial de la ley estadounidense, lo que debe ser considerado en la política exterior de otros países para evitar emitir comunicados oficiales que puedan ser interpretados como un apoyo tácito a las acciones de Estados Unidos.












