En las residencias universitarias León XIII, Pío XI y Alberto Magno, de la Fundación Pablo VI, decenas de jóvenes se preparan para algunas de las oposiciones más estrictas del país. Estos centros, originalmente destinados al estudio de la sociología, se han convertido en un refugio para quienes aspiran a convertirse en altos funcionarios del Estado.
La rutina de estos opositores es implacable: se levantan a las 7:20 am, estudian hasta las 14:00, retoman las clases a las 15:30 y no paran hasta las 21:00, cuando van al gimnasio. El sábado es su único día libre, aunque incluso entonces planean cuidadosamente cómo van a descansar y desconectar de la presión.
"Eres tú contra tu cabeza todo el rato. Si decides dormir más o alargar el desayuno, el precio que pagas por no hacerlo es algo que sólo tú puedes afrontar. Cuanto más tardes en ponerte a estudiar, más vas a sacarte la oposición", explica Irene, una de las opositoras que vive en la residencia León XIII.
El silencio es crucial en estos centros, donde el sonido del cronómetro y el roce de las hojas son los únicos que se escuchan. "Hay que tener máximo cuidado. Es muy fácil molestar a otra persona, sobre todo a quienes prefieren estudiar en su habitación. Hay quien usa cascos de obrero, que cancelan el ruido, otros una caja fuerte para no poder utilizar el móvil", cuenta Irene.
Según Jesús Avezuela, Director General de la Fundación Pablo VI, el éxito de una oposición es mayor si se estudia en una residencia (66%) que en casa (33%). "Estos centros no son un mero alojamiento donde pasan con tranquilidad esas 12 horas de estudio, sino que hay un acompañamiento y cuidado permanente en ámbitos como la alimentación, el deporte o la espiritualidad", explica.
El perfil del opositor que llega a estas residencias es, en el 95% de los casos, alguien de entre 22 y 25 años que ha terminado la carrera e incluso un máster. Gonzalo, de 27 años, es un ejemplo de éxito: se convirtió en el Registrador de la Propiedad más joven de España tras preparar su oposición en la residencia Pío XI.
Estas residencias han evolucionado con el tiempo, adaptándose a las nuevas tecnologías y a las necesidades de los opositores de hoy en día. Pero el objetivo sigue siendo el mismo: brindar un entorno propicio para que los jóvenes puedan concentrarse al máximo en la preparación de unas oposiciones que les abrirán las puertas a una carrera en la función pública.












