El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que el Gobierno de Venezuela, ahora dirigido por Delcy Rodríguez, entregará al país norteamericano "entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo sancionado".
Según Trump, este crudo "se venderá a su precio de mercado, y ese dinero será controlado por mí, como presidente de Estados Unidos, para garantizar que se utilice en beneficio de los pueblos de Venezuela y Estados Unidos".
El mandatario estadounidense ha indicado que ha solicitado al secretario de Energía, Chris Wright, que "ejecute este plan de inmediato". El petróleo, ha agregado, "se transportará en buques de almacenamiento y se llevará directamente a los muelles de descarga de Estados Unidos".
De acuerdo a la agencia de noticias Bloomberg, el volumen de petróleo que entregaría Caracas representaría entre 30 y 50 días de su producción petrolera, lo que no parece resultar una cantidad ingente si se tiene en cuenta que Estados Unidos produce alrededor de 13,8 millones de barriles diarios.
El anuncio llega después de que Delcy Rodríguez haya sido investida presidenta encargada de Venezuela y mientras la Administración de Donald Trump la ha reconocido como su interlocutora tras la "captura" de Nicolás Maduro el pasado sábado tras los ataques sobre Caracas y alrededores, y no así a la líder de la oposición venezolana, María Corina Machado.
Esta medida se enmarca en un contexto de tensión entre Estados Unidos y Venezuela, con sanciones y acusaciones mutuas. El anuncio de Trump de controlar directamente los ingresos de la venta del petróleo venezolano también genera interrogantes sobre la soberanía del país sudamericano.
Expertos en geopolítica y economía energética analizan las implicaciones de este acuerdo, que podría tener un impacto significativo en las relaciones entre ambos países y en el mercado petrolero internacional.











