La supuesta modernización de la Línea 6 del Metro de Madrid ha generado malestar entre los usuarios con movilidad reducida, quienes denuncian que las obras han dejado inutilizadas las rampas que les permitían acceder a los trenes. Según un técnico del suburbano, la decisión de eliminar estos dispositivos incumple normativas de accesibilidad y aumenta los riesgos para este grupo de pasajeros.
Las obras de modernización de la Línea 6, que incluyen la instalación de puertas de andén y la actualización de los trenes, han tenido un impacto negativo en la accesibilidad de esta línea. Antes de los trabajos, los trenes contaban con rampas que se desplegaban automáticamente para permitir el acceso de usuarios en sillas de ruedas u otras personas con movilidad reducida. Sin embargo, desde septiembre de 2022, estas rampas ya no están operativas.
Según un portavoz de Metro de Madrid, la decisión de retirar las rampas se debe a que, tras subir la altura de los andenes, "ya no son necesarias" para que los pasajeros puedan abordar los trenes. No obstante, un técnico de la empresa ha denunciado a la Inspección de Trabajo que esta medida incumple la normativa de accesibilidad.
En su denuncia, el trabajador explica que, si bien la elevación de los andenes podría eliminar la necesidad de rampas en algunos puntos, en otros casos el espacio entre el tren y el andén supera el límite máximo permitido de 75 milímetros. Esto, advierte, aumenta el riesgo de tropiezos y caídas para los usuarios con movilidad reducida, quienes podrían dar un paso en falso al creer que el acceso es "a nivel".
Ante esta situación, Metro de Madrid ha indicado que el personal de estación debe asistir a los pasajeros con movilidad reducida que lo soliciten. Sin embargo, el técnico denunciante considera que esta solución manual no es equivalente ni superior a la accesibilidad que brindaban las rampas automáticas.
La Línea 6 del Metro de Madrid es utilizada a diario por unas 430.000 personas, y la reforma integral que se está llevando a cabo incluye la instalación de puertas de andén y la llegada de nuevos trenes con conducción semiautomática. No obstante, los usuarios con movilidad reducida temen que estas mejoras tecnológicas se hayan logrado a costa de sacrificar la accesibilidad, lo que podría excluirlos de poder utilizar esta importante línea de transporte público.











