El análisis del experto José Gabriel Palma revela que la estrategia de Estados Unidos en Venezuela no se limita a controlar los recursos petroleros, sino que forma parte de un plan geopolítico más amplio para reconfigurar el orden mundial.
La columna publicada en El Mostrador explica que el objetivo principal de la Casa Blanca es asfixiar económicamente al régimen cubano, el cual depende del petróleo venezolano barato. De esta manera, Trump busca profundizar un "nuevo orden geopolítico" donde el mundo se divide en "áreas de influencia" controladas por las grandes potencias.
Según Palma, esta nueva geopolítica implica el regreso de la "Doctrina Monroe" en su "real dimensión": "no es solo 'América para los americanos', sino también se trata de la no interferencia en otras áreas de influencia en el mundo". Rusia, China e Israel tendrían libertad para ejercer control sobre sus respectivas esferas de influencia.
En este contexto, el autor destaca que Trump no está interesado en restablecer la democracia en Venezuela, sino en gobernar el país de forma remota "hasta que pueda hacer una transición segura, adecuada y juiciosa". Es decir, sin elecciones libres.
Palma advierte que la recuperación de la industria petrolera venezolana, devastada por años de mala gestión y sanciones, requerirá una inversión masiva que el sector privado no está dispuesto a asumir. Por lo tanto, el éxito del plan de Trump dependerá de que esté dispuesto a gastar miles de millones de dólares y enviar tropas a Venezuela, lo cual podría derivar en una "anarquía" difícil de controlar.
En conclusión, el experto sostiene que la estrategia de Estados Unidos en Venezuela forma parte de una nueva geopolítica global donde las grandes potencias ejercen un control exclusivo sobre sus áreas de influencia, sin respetar las normas del derecho internacional. Un escenario que, según el Financial Times, "el mundo lamentará" por la "imprudencia" de Trump.











