El Papa León XIV ha alzado su voz en las últimas semanas para emitir una serie de mensajes que abordan con lucidez, claridad y compasión los profundos desafíos que enfrenta nuestro mundo. Arraigado en la doctrina católica y las enseñanzas de Jesús, el Sumo Pontífice ha hecho un énfasis particular en los valores ecuménicos del cristianismo, lanzando robustos llamados a la paz, la justicia y el respeto a la dignidad humana.
En su homilía del 24 de diciembre, el Papa destacó a Jesús como una "luz" que alumbra "la dignidad infinita de cada persona", especialmente de los más humildes, débiles e indefensos. En la misa de Navidad del 25 de diciembre, puso especial énfasis en la necesidad de impulsar la paz, amenazada desde múltiples flancos, y la vinculó con la palabra como elemento clave para impulsarla o vulnerarla. Rechazó las expresiones "prepotentes" y destacó aquellas que "suscitan el bien" y no se atribuyen el "monopolio" de la verdad.
En su mensaje "Urbi et Orbi" del mismo día, el Papa instó a los seres humanos a asumir su "parte de responsabilidad", tanto individual como colectiva, para emprender el camino de la paz. Cada uno "debe hacer lo que le corresponde para rechazar el odio, la violencia y la confrontación, y practicar el diálogo, la paz y la reconciliación".
Con una audacia poco usual entre los papas, León XIV se refirió en detalle a distintas regiones del mundo asediadas por conflictos, intolerancia y riesgos. Llamó a orar "de manera especial, por el atribulado pueblo ucraniano" y pidió "justicia, paz y estabilidad" para Líbano, Palestina, Israel, Siria, Sudán, Sudán del Sur, Malí, Burkina Faso y la República Democrática del Congo, entre otros.
Particularmente lúcido fue el Papa al referirse a la situación de Venezuela, afirmando que el bien de su pueblo "debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración y llevar a superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz".
Pero el mensaje del Papa no se quedó en conceptos inspiradores. También reveló datos concretos sobre el gasto militar mundial, que en 2024 aumentó un 9,4% respecto al año anterior, alcanzando la cifra de 2.718 billones de dólares, es decir, el 2,5% del PIB global. Ante esto, llamó a una paz "desarmada" y "desarmante", "humilde y perseverante".
El pontificado de León XIV se perfila como de gran relevancia para la coyuntura global que vivimos, combinando una visión espiritual y terrenal, doctrinaria y pragmática, enfática y serena. Sus palabras, arraigadas en la fe pero abiertas a la condición humana universal, merecen ser escuchadas con atención, más allá de las discrepancias sobre otros temas y convicciones.











