Casi una semana después del sorpresivo ataque estadounidense a Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, la comunidad internacional se encuentra en estado de shock ante la escalada de tensiones y el desafío a la legalidad internacional por parte de la administración Trump.
El ataque, que según el gobierno de Estados Unidos estaba planificado desde agosto, ha desatado una serie de interrogantes y preocupaciones sobre las verdaderas intenciones de Washington y las posibles consecuencias geopolíticas de este hecho sin precedentes.
En primer lugar, surge la pregunta sobre el rol y la eficacia de organismos internacionales como la ONU, que han demostrado su incapacidad para hacer respetar sus propias normas y principios. En este contexto, se plantea si el bloque BRICS, como la mayor alianza mundial a nivel político, económico y estratégico, debería ampliar sus filas y pronunciarse firmemente ante esta nueva situación.
Asimismo, existe gran preocupación sobre el futuro de Venezuela y el riesgo de que el país se transforme en una "dictadura obediente a los Estados Unidos", con el libre acceso a sus reservas de petróleo y otros recursos naturales. La ferocidad de las amenazas y ataques de Trump, que se han extendido incluso a países como Colombia, México y Groenlandia, también genera alarma en la región.
Otro punto de debate es la rápida descartación por parte de Estados Unidos de la oposición venezolana, tanto de Edmundo González Urrutia como de María Corina Machado, quienes al menos contaban con la cobertura de las últimas elecciones. Esto lleva a preguntarse si el actual régimen, con solo un cambio de titular, podría ser más eficaz para los intereses económicos estadounidenses.
La reacción de los extremos políticos, tanto los que celebraron la captura de Maduro como los que defendían a capa y espada su dictadura, también es motivo de análisis. Además, se cuestiona la capacidad y voluntad de la Unión Europea para actuar con independencia de Estados Unidos, especialmente ante las amenazas de Trump de ocupar Groenlandia, una isla danesa.
Otra inquietud radica en el papel de la OTAN, que ahora tiene en su seno a un enemigo declarado de dos de sus países miembros, Dinamarca y Canadá. Esto lleva a preguntarse si las bases estadounidenses en suelo europeo deben ser consideradas una amenaza inminente a la independencia del viejo continente.
En este contexto, surgen interrogantes sobre el rearme impuesto por Trump a los países europeos, que podría ser una "estafa en toda la línea", ya que, en caso de un conflicto con Rusia, la respuesta sería masiva y nuclear, dada la superioridad de Moscú en armamento atómico.
Respecto a los detalles del ataque a Venezuela, hay varias preguntas sin respuesta, como la muerte de 32 efectivos cubanos de seguridad de Maduro sin que cayera ningún guardia venezolano, o la captura únicamente de Maduro y su esposa, mientras otros altos funcionarios como Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López no sufrieron ni siquiera molestias.
Finalmente, se plantea la necesidad de reactivar a nivel global la "batalla por la paz" que caracterizó la Guerra Fría, con la movilización de pueblos, personalidades, iglesias e instituciones para frenar esta "loca carrera que destruye todas las formas diplomáticas y de las relaciones internacionales entre los estados".












