La Fiscalía de Estados Unidos se prepara para presentar evidencias contundentes que acusarán a Nicolás Maduro y a su entorno cercano de dirigir una vasta red criminal dedicada al narcotráfico y otros delitos. Según expertos, el caso se construye a partir de antecedentes como la condena de los "narcosobrinos" y la extradición de Alex Saab, quienes habrían actuado bajo la protección del régimen venezolano.
La acusación no apuntará a señalar a Maduro como un narcotraficante más, sino como el vértice de una empresa criminal que utilizó la infraestructura y el poder del Estado venezolano para facilitar actividades ilícitas a gran escala, desde el tráfico de drogas hasta el contrabando de oro y armas.
Uno de los casos clave es el de Efraín Antonio Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas, sobrinos de la esposa de Maduro, Cilia Flores. Ambos fueron condenados en 2017 a 18 años de prisión por conspirar para importar cocaína a Estados Unidos, revelando el uso del hangar presidencial del Aeropuerto de Maiquetía para el narcotráfico.
Otro antecedente relevante es el de Alex Saab, señalado como el encargado de lavar dinero para el régimen de Maduro. Saab fue extraditado a Estados Unidos en 2021, pero luego indultado e intercambiado por presos estadounidenses en Venezuela.
Según el experto Pablo Zeballos, la Fiscalía no necesita probar que Maduro manipuló droga directamente, sino demostrar que el Estado venezolano bajo su mando se convirtió en una "plataforma criminal funcional" que facilitó el narcotráfico y otros delitos a gran escala.
Los abogados de Maduro intentarán cuestionar la legalidad de la detención realizada en Caracas, pero los fiscales cuentan con precedentes como el caso de "El Chapo" Guzmán, donde se estableció que los tribunales estadounidenses son competentes aun cuando los hechos ocurran fuera de su territorio.












