Horas después de que Nicolás Maduro fuera detenido por fuerzas especiales estadounidenses en Venezuela, el presidente Donald Trump habló extensamente sobre sus planes para explotar las reservas petroleras del país.
Trump afirmó que las compañías petroleras estadounidenses intervendrán y reconstruirán el sistema petrolero venezolano, que calificó como "el mayor robo en la historia" de Estados Unidos. El mandatario se mostró optimista sobre las oportunidades que presenta el petróleo del país y aseguró que se liberarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo de alta calidad.
Sin embargo, los analistas se muestran escépticos ante la visión del presidente de un aumento significativo de la producción petrolera en Venezuela en 18 meses. Advierten que la expulsión de dictadores de los petroestados no ha garantizado históricamente un auge en la producción, como lo demuestran los casos de Libia e Irak.
Según los expertos, la inestabilidad política que persiste en Venezuela podría desalentar a las grandes compañías petroleras de regresar e invertir fuertemente en el país. De hecho, Chevron es la única petrolera estadounidense que opera actualmente en Venezuela, luego de que las sanciones impuestas por Estados Unidos fueran levantadas por un estrecho margen.
Aunque Trump se muestra optimista, los analistas cuestionan si realmente se verá un auge petrolero en Venezuela a corto plazo, a pesar de la captura de Maduro. La historia ha demostrado que la eliminación de dictadores no siempre se traduce en un aumento de la producción de crudo.











