El presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el republicano Mike Johnson, descartó hoy el despliegue de tropas terrestres en Venezuela, aunque ratificó la estrategia de presión sobre el nuevo gobierno interino.
Tras una audiencia clasificada con la plana mayor de la administración Trump, el líder legislativo aseguró que esperan la celebración de comicios en el país sudamericano en el corto plazo.
Según informó la Agencia Noticias Argentinas, Johnson encabezó una reunión a puerta cerrada con figuras clave como Marco Rubio (Secretaría de Estado), Pete Hegseth (Pentágono) y John Ratcliffe (CIA).
Al salir, fue tajante: "No esperamos tropas sobre el terreno", declaró a la prensa, aclarando que no prevén un involucramiento directo más allá de "coaccionar al gobierno interino para que las cosas avancen".
El republicano defendió la "total legalidad" de los bombardeos y la captura de Nicolás Maduro, subrayando que la economía venezolana "debe permanecer estabilizada". Respecto al futuro político, afirmó: "Espero que se convoquen elecciones en Venezuela debería suceder a corto plazo".
En la vereda opuesta, el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, se mostró escéptico tras el informe de inteligencia. "Este briefing nos dejó más preguntas que respuestas. Su plan para que Estados Unidos gobierne Venezuela es vago, basado en ilusiones", sentenció, advirtiendo que los cambios de régimen forzados "siempre nos acaban dañando".
Mientras tanto, el gobierno de Qatar expresó su disposición a mediar en la crisis venezolana, reclamó resolver las disputas por vía diplomática y llamó a respetar el Derecho Internacional.
La decisión del gobierno de Estados Unidos de descartar el envío de tropas terrestres a Venezuela, pero mantener la presión diplomática sobre el nuevo gobierno interino, refleja una estrategia más cautelosa y menos agresiva de lo que se había anticipado. Si bien se ratifica la "total legalidad" de las acciones previas, como los bombardeos y la captura de Maduro, el énfasis parece estar puesto ahora en acelerar la celebración de elecciones en el país sudamericano.
No obstante, la oposición demócrata se muestra escéptica ante este plan, advirtiendo que los intentos de cambio de régimen impulsados por Estados Unidos suelen tener consecuencias negativas a largo plazo. Por su parte, la oferta de mediación del gobierno de Qatar introduce un nuevo actor en la compleja crisis venezolana, que podría abrir la puerta a una salida diplomática.











