Un potente terremoto de magnitud 6.4 sacudió este miércoles la isla de Mindanao, en el sur de Filipinas, generando preocupación entre la población de la región, que ya está acostumbrada a movimientos telúricos de similar magnitud.
El sismo, cuyo epicentro se localizó a 16 kilómetros al este sureste de la ciudad de Baculin, en la provincia de Davao Oriental, tuvo una profundidad de 58,5 kilómetros, según informó el Instituto de Sismología y Vulcanología de Filipinas (Phivolcs).
A pesar de la intensidad del movimiento, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) descartó la activación de una alerta de tsunami, ya que las características del terremoto no reunían las condiciones para generar olas significativas.
"Hubo sacudidas. Vi algunos autos moverse, pero creo que fue solo durante un breve periodo, unos cinco segundos", detalló la rescatista filipina Nash Paragas, originaria de la provincia de Davao Oriental.
Filipinas se encuentra en una de las regiones más activas del planeta en términos geológicos, conocida como el Anillo de Fuego del Pacífico, un cinturón sísmico y volcánico donde se producen miles de terremotos cada año, en su mayoría de intensidad moderada.
De hecho, la isla de Mindanao ya había sido escenario de un fuerte terremoto de 7,4 grados el pasado 10 de octubre, lo que llevó a las autoridades a ordenar evacuaciones preventivas en áreas cercanas al litoral, luego de emitir una alerta de tsunami temporal.
Este último sismo se produce poco más de una semana después de otro movimiento telúrico de magnitud 6,9 que se registró la noche del 30 de septiembre en la isla de Cebú, en el centro del país, y que provocó la muerte de al menos 74 personas.
Tanto los equipos técnicos de Phivolcs como los del Servicio Geológico de Estados Unidos continuaron monitoreando la zona durante las horas posteriores al temblor para identificar posibles movimientos asociados y garantizar la seguridad de la población.










