Los tránsfugas políticos, esos "bailarines del poder" que saltan de un partido a otro buscando asegurar su bienestar personal, han sido una plaga constante en la política dominicana. Estos camaleones ideológicos, que cambian de color según el partido en el gobierno, son un síntoma de una democracia en tensión, donde la fidelidad al elector compite con el apetito por el poder.
En un artículo publicado por el periodista Rey Arturo Taveras, se retrata con crudeza este fenómeno que debilita los cimientos de la democracia en República Dominicana. Taveras describe a estos tránsfugas como "saltimbanquis de la ideología, paracaidistas sin pudor, comecheques con olfato fino para el presupuesto, perros viralatas que cambian de dueño cuando el plato se mueve hacia otra acera".
Estos personajes, que aparecen "siempre camuflados con el traje del color del partido en que procura protegerse", no son guiados por la convicción o el ideal, sino por el instinto de supervivencia política. "Cambiar de partido o de ideología se vuelve un acto mercurial, volátil, casi alquímico, donde la lealtad se disuelve en el ácido del interés personal", señala el artículo.
La ley ha intentado poner freno a este fenómeno, estableciendo regulaciones para preservar la estabilidad partidaria y proteger la voluntad del elector. Sin embargo, el debate ético persiste como una herida abierta, ya que estos tránsfugas "traicionan el programa que los llevó al poder y convierten el voto ciudadano en moneda de cambio".
Taveras cita a varios ejemplos de estos "buitres de la política" en República Dominicana, como el senador "Cometa de Jarabacoa", Ito Bisono, Marino Collante, Ginete Bournigal, Quique Antun, Cota Lama de Moca y Papito Cruz, entre otros, a quienes califica como "vivoras delincuentes" que "no sirven ni para echárselo a los perros".
Mientras estos bailarines del poder sigan danzando sin música ideológica y sin verg enza cívica, la política dominicana seguirá siendo "un circo ambulante donde el espectáculo importa más que la palabra empeñada y los intereses colectivos de la nación". Una situación que, sin duda, debilita los cimientos de la democracia en el país.












