El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha afirmado que está dispuesto a "volver a tomar las armas" si es necesario, luego de que el expresidente estadounidense Donald Trump lo acusara de estar vinculado al narcotráfico y amenazara con una posible intervención militar en el país.
Las declaraciones de Petro se dan en medio de una creciente tensión entre Colombia y Estados Unidos, después de que las autoridades estadounidenses detuvieran al presidente venezolano Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. Trump posteriormente criticó a Petro, asegurando que Colombia está "muy enferma" y que el mandatario colombiano "le gusta fabricar cocaína y venderla a EE. UU.".
Ante estas acusaciones, Petro negó rotundamente los vínculos con el narcotráfico y aseguró que sus finanzas personales han sido públicas, sin que se haya encontrado nada irregular. Además, advirtió que, de producirse una eventual intervención estadounidense, "la orden a la fuerza pública es no disparar al pueblo, y sí al invasor".
El presidente colombiano también hizo alusión a su pasado como miembro de la guerrilla del M-19, afirmando que, aunque juró "no tocar un arma más desde el pacto de paz de 1989", está dispuesto a "volver a tomar las armas" por la defensa de su país.
Las tensas declaraciones entre Petro y Trump se dan en un momento de gran inestabilidad regional, con la detención de Maduro y las crecientes acusaciones de intervención extranjera en los asuntos internos de los países latinoamericanos. La situación plantea un delicado escenario geopolítico que podría tener importantes repercusiones en la región.












