El gobierno se enfrenta a una serie de preguntas incómodas sobre su política exterior tras la reciente intervención militar en Venezuela. Mientras se busca respetar el derecho internacional y evitar la injerencia, las acciones del régimen de Maduro han generado una crisis humanitaria que parece no tener solución a la vista.
Una de las principales interrogantes es qué se debe hacer concretamente para poner fin a la pesadilla venezolana, más allá de las sanciones económicas y las condenas internacionales que hasta ahora no han logrado un cambio. Algunos cuestionan si la intervención militar del sábado, similar a la "Doctrina Monroe", es realmente la única opción viable para proteger a la población.
Otra pregunta incómoda es por qué no se ha obligado a las autoridades venezolanas a liberar a los presos políticos, algo que parece ser una prioridad urgente. Mientras tanto, la influencia de Cuba y sus aliados como Irán y Rusia en Venezuela también genera preocupación sobre cómo contrarrestar esa injerencia ilegítima.
Por último, se cuestiona el papel que ha jugado México, al parecer dispuesto a convertirse en una nueva fuente de financiamiento para el régimen castrista en Cuba, a través de los llamados "médicos" y el suministro de petróleo. Analistas consideran que es momento de hacer preguntas difíciles al gobierno sobre estos vínculos.
En resumen, el gobierno enfrenta un delicado equilibrio entre respetar el derecho internacional, evitar la injerencia y atender la grave crisis humanitaria en Venezuela. Sus acciones y omisiones en este contexto están siendo fuertemente cuestionadas.












